Viernes, 19 de Marzo de 2010

El arresto de jefes talibanes paraliza el diálogo de paz

El ex representante de la ONU en Afganistán cree contraproducente aumentar las tropas

PÚBLICO ·19/03/2010 - 22:30h

Un policía paquistaní quita el arma a un insurgente muerto durante un combate cerca de Quetta. - AFP

El arresto del número dos talibán, el mulá Abdul Ghani Baradar, y de otros altos cargos del movimiento insurgente en Pakistán ha interrumpido el incipiente diálogo de paz. Lo confirmó el ex representante de Naciones Unidas en Afganistán, Kai Eide, en su primera entrevista tras dejar el cargo hace diez días.

Eide aseguró que los primeros contactos con los talibanes que contaban con el "consentimiento tácito" de su líder, el mulá Omar "se produjeron la primavera pasada". Tras un paréntesis durante las elecciones presidenciales de agosto, "las conversaciones continuaron hasta hace unas semanas, poco después de la detención de Baradar en una operación conjunta entre los servicios de inteligencia paquistaníes y estadounidenses en la ciudad de Karachi", declaró a la BBC.

Según Eide, el mulá Omar consentía las negociaciones iniciadas en 2008

Según Eide, "su arresto ha tenido un efecto negativo" sobre la guerra que la OTAN libra en Afganistán, una opinión que contrasta con los mensajes triunfalistas previos de Washington e Islamabad.

Maniobra paquistaní

El veterano enviado noruego cree que la oleada de detenciones ha sido una estudiada maniobra del Gobierno paquistaní, que hasta hace unos meses se había mostrado reacio a cooperar con la OTAN.

"No creo que los arrestos se produjesen por casualidad. Los paquistaníes sabían quiénes eran y qué rol jugaban", sentencia Eide. Baradar, por ejemplo, era uno de los más firmes partidarios del diálogo en la Shura talibán de Quetta, capital del Baluchistán.

"Pakistán sabía a quién detenía, no ha sido una casualidad"

Para el ex representante de la ONU en Afganistán, la única forma de acabar una guerra que ha entrado ya en su noveno año es una solución negociada. Por eso, lamenta que la intensificación de la campaña bélica con los cerca de 40.000 soldados extra prometidos por EEUU y otros países de la OTAN para este año no vaya acompañada de una ofensiva política paralela.

Varios altos cargos del Ejército estadounidense, entre ellos el jefe del Comando Central, el general David Petraeus, han subrayado que las conversaciones con los talibanes sólo darán fruto cuando sean expulsados de los principales núcleos habitados y no vean ninguna posibilidad de ganar la guerra.

Ese es el objetivo de la ofensiva aliada lanzada el mes pasado en la provincia de Helmand y la que se prepara para los próximos meses en Kandahar. Ambas regiones están a la cabeza de la producción de opio, además de ser los principales bastiones talibanes.

Por el contrario, Eide subraya que, como ya ha ocurrido otras veces en el pasado, EEUU está "juzgando mal" al adversario. "Creo que lo que ha ocurrido en las últimas semanas ha endurecido las posturas talibanes, en vez de acercarlos hacia la mesa de diálogo", concluye.