Sábado, 20 de Marzo de 2010

Freno al asesino invisible de la vaca masai

Científicos británicos y tanzanos prueban una vacuna contra un virus del ñu que devasta el ganado de los pastores africanos

JAVIER YANES ·20/03/2010 - 09:00h

Pastores masai conducen su ganado en la aldea de Olengaitoli (Kenia). - Eliot Elisofon/Smithsonian

Los pastores masai evitan a toda costa abrevar su ganado por estas fechas del año junto a las praderas invadidas por las placentas y el pelo de los terneros de ñu. Saben que allí su ganado corre el riesgo de contraer lingati, una enfermedad que deja ciegas a las reses y las mata en cinco días. Huyendo de este mal, los masai conducen a sus rebaños cota arriba, hacia pastos más pobres y no exentos de otros enemigos, como las garrapatas y las moscas tsetsé que sirven de vectores a dolencias como la fiebre de la costa oriental y la tripanosomiasis.

No es casual que la lengua maa emplee la misma palabra, lingati, para designar la fiebre catarral maligna del bovino (FCM) y a los ñus. Según señalaba hace seis años un estudio de la Universidad de Nairobi (Kenia) sobre etnoveterinaria, "durante siglos, los masai han estado convencidos de que el ñu es un portador silencioso del agente causante de la FCM", enfermedad que creen "transmitida por el agua".

El AIHV-1 infecta al 100% de los ñus sin dañarlos, pero es letal en las vacas

Pero evitar a los ñus no es tarea fácil en el país masai y menos aún por estas fechas. Entre enero y marzo, la sabana del Serengeti es un inmenso paritorio natural donde la muchedumbre de ñus, estimada en 1.245.000 cabezas, recrece con la llegada de 400.000 terneros, que ven su primera luz sobre la hierba del parque nacional tanzano. En este estallido de vida, los bovinos no son los únicos seres que se multiplican. Invisible pero igualmente explosiva es la proliferación de un pasajero invisible del ñu: el herpesvirus-1 alcelafino (AIHV-1).

Los científicos estiman que este virus infecta, sin provocar síntoma alguno, al 100% de la población de ñus, sus hospedadores naturales. Todas las nuevas crías lo adquieren durante sus primeros seis meses de vida. Pero si el AIHV-1 no causa ningún mal a estos animales, no ocurre lo mismo con sus parientes domésticos. Cuando el virus salta accidentalmente la barrera entre especies, su consecuencia en el ganado bovino es la letal FCM.

Una de cada diez

En el ecosistema conjunto que forman la reserva keniana de Masai Mara y el Serengeti tanzano, las mismas praderas que nutren a las gigantescas manadas de ñus abastecen a los rebaños de vacas de los masai, una convivencia antigua que se ha complicado por la creciente escasez de tierras de pasto. El virus no se contagia entre el ganado doméstico, pero este sí lo adquiere fácilmente de los ñus. Contrariamente a la creencia de los masai, el mal no acecha en el agua, sino en las praderas regadas por las secreciones oculares y nasales de los terneros, atiborradas de virus. Según datos de la experta Sarah Cleaveland, de la Universidad de Glasgow (Reino Unido), cada año el FCM se cobra un 10% de las 100.000 reses de esta tribu nómada, que tiene en sus animales su posesión más preciada, su principal fuente de alimento y hasta su signo de estatus social.

La vacuna se inyectará en el cuello para crear una barrera nasal

"La búsqueda de una vacuna contra la FCM se remonta a mediados del siglo pasado", explica a Público el investigador David Haig. Este profesor de la Universidad de Nottingham dirige un proyecto de colaboración entre instituciones británicas y tanzanas que se dispone a ensayar la que podría ser la primera vacuna eficaz contra esta lacra, que ya ha funcionado en pruebas de laboratorio en Reino Unido.

Haig precisa que el fracaso de intentos anteriores pudo deberse a la administración por vía sanguínea. Su estrategia, dice, consiste en emplear "virus inactivado (incapaz de inducir la enfermedad) para vacunar al ganado por vía intramuscular en la región alta del cuello, donde la respuesta produce una barrera de anticuerpos neutralizantes en la región oral, nasal y faríngea, que es por donde entra el virus".

"Los ensayos de campo se harán en el norte de Tanzania para coincidir con la temporada de cría y la migración de los ñus en 2011. Luego refinaremos la vacuna en 2013", detalla el científico. La vacuna podría fabricarse a gran escala en cinco años.

A largo plazo, Haig espera que su diseño no sólo beneficie a los pastores africanos. Otro objetivo será modificar la vacuna para combatir el herpesvirus-2 ovino, otra variedad que se refugia en ovejas y cabras, y que causa FCM en bovinos, cérvidos y cerdos de todo el mundo.