Jueves, 18 de Marzo de 2010

El Kun vale por dos

Un extraordinario Agüero, con dos grandes goles, mete al Atlético en cuartos (2-2) ante el Sporting

 

HUGO JIMÉNEZ ·18/03/2010 - 23:30h

EFE - Sergio Agüero celebra el primer gol del Atlético ante el Sporting de Portugal.

El Atlético está crecido. Hace sólo unos meses el equipo carecía de identidad y cualquier contratiempo le servía para hundirse. Unas veces por un penalti injusto, otras por alguna ausencia y otras porque la abuela fumaba. El caso es que el Atlético siempre encontraba un pretexto para justificar sus errores.

Pero todo cambió durante los últimos meses. O, mejor dicho, hubo un hecho que mutó al Atlético. Por primera vez desde que Agüero llegó al club, hace ya tres temporadas, el entrenador le dio al argentino el rol que siempre mereció. Aguirre le ninguneó desde que puso un pie en Madrid y Abel, en privado, siempre cuestionó su estado de forma.

Quique retiró al argentino a falta de diez minutos y éste se mosqueó

En cambio, Quique Flores nunca tuvo dudas. El Kun es un extraterrestre y el técnico ha armado todo el equipo en torno a él. Como esta noche, Quique puede improvisar la táctica, de nuevo jugó con un solo delantero, pero ahora la esencia no cambia. Y esa es Agüero. El Kun se propuso hace tiempo devolver la grandeza al Atlético y su técnico le deja tripular su barco. Y eso que el esplendor de Agüero llega en el peor momento de Forlán. Quique volvió a prescindir de él. Lo hizo en Turquía, ante el Galatasaray, y repitió en Lisboa.

Pero más que una cuestión táctica fue por justicia. Son los códigos de Flores, y Forlán hace meses que no está para la causa. Por eso, Quique, que le ve entrenarse todos los días, se decantó por la originalidad que Jurado le aporta al equipo. Y es que Forlán está siendo relegado a ser el factor sorpresa del equipo. Principalmente, porque nunca se sabe si va a estar o no.

Dos minutos necesitó el Atlético para dejar el fatalismo de lado. Ni el empuje de la grada ni las ganas de los jugadores del Sporting lisboeta amedrentaron al Atlético. Un despeje de la defensa lusa le llegó a Antonio López, el capitán centró desde la izquierda y Agüero metió la puntera en el primer palo. Era el segundo minuto de partido y el Atlético se olvidaba de una posible prórroga. Pero, como la idiosincrasia del Atlético siempre será eterna, aparecieron los fallos defensivos. Saleiro controló en la banda, le hizo un roto a Domínguez y centró al segundo palo. El balón lo pudo despejar Perea, pero el colombiano perdió un segundo de vista a Liedson y éste igualó el encuentro con un impecable cabezazo.

De Gea y su buena estrella también volvieron a ser decisivos

Agüero es insaciable

Entonces aparecieron los nubarrones. El partido se puso de cara para el Sporting y el Atlético retrocedió dos pasos. Todos, menos el Kun. Agüero recibió dentro del área, rodeado por Polga y Caneira, y todos sabían que algo pasaría. El argentino retó con la mirada a Caneira, le recortó con la derecha y superó a Rui Patricio con el exterior. A esas alturas del partido, los zagueros del Sporting ya sabían que el Agüero repetiría.

Y el Atlético se relajó. Controlaba, sin muchas excentricidades, pero pecó de conformista. Y eso el Atlético no se lo puede permitir. El Sporting empujó y empató en un córner en la prolongación del primer tiempo. Veloso botó una falta en la frontal y Polga la peinó (más con la espalda que con la cabeza). Antes del descanso todavía hubo tiempo para que el Sporting diera otro aviso. Remate al larguero y a la ducha. Y es que la flor de De Gea es inagotable. Y cuando no la tiene es porque la paró él antes. El Atlético lleva varios meses jugando con dos porteros: De Gea y su buena estrella. Un paradón del canterano volvió a salvar los muebles para el Atlético mediado el segundo acto.

Hasta que Quique se cegó. A falta de diez minutos quitó al Kun (que se marchó rebotado y tendrá diez días de descanso) y dio entrada a Forlán. Pero el fútbol no quiso estropear la noche al argentino y el Sporting ya no pudo empatar. Si no, Quique habría pecado. Y el suyo habría sido un pecado mortal.