Jueves, 18 de Marzo de 2010

La UE se suma a la presión a Netanyahu sobre Jerusalén

La jefa de la diplomacia europea visita Gaza y condena la construcción de colonias en la zona árabe de la ciudad santa. Un cohete lanzado por palestinos mata a un trabajador en Israel durante su visita

EUGENIO GARCÍA GASCÓN ·18/03/2010 - 22:55h

DAVID BUIMOVITCH / afp - El cadáver del obrero tailandés muerto ayer por un cohete lanzado desde Gaza, yace junto al invernadero del kibutz del sur de Israel donde fue abatido.

La responsable de la política exterior de la Unión Europea, Catherine Ashton, realizó hoy una breve y casi insólita visita a la franja de Gaza y expresó su apoyo a la reanudación del diálogo de paz de Oriente Próximo, en un momento de grave crisis entre Estados Unidos e Israel por el empeño israelí en seguir construyendo asentamientos en el Jerusalén árabe.

Al iniciar su gira, en El Cairo, Ashton subrayó que "las recientes decisiones israelíes de construir nuevas viviendas en Jerusalén Este han puesto en peligro y socavado el acuerdo de principio de iniciar conversaciones" con los palestinos. "Los asentamientos son ilegales, constituyen un obstáculo para la paz y amenazan con hacer imposible la solución de los dos Estados", dijo Ashton.

El enviado especial de Washington irá a Israel el domingo, tras aplazar el viaje

Durante su estancia en la Franja, un cohete disparado por las milicias palestinas mató a un obrero tailandés en Israel. El primer fallecido por un cohete desde la invasión de Gaza de enero de 2009 fue alcanzado cuando trabajaba en un invernadero. El ataque se lo atribuyeron dos organizaciones: Ansar al-Sunna, un grupo marginal cercano a Al Qaeda, y las Brigadas de los Mártires de Al-Aqsa, afiliadas a Fatah.

Ansar al-Sunna justificó el ataque como respuesta a la "judeización" de Jerusalén. Durante las últimas semanas los palestinos han protestado contra la política de Israel de expansión en el sector ocupado de la ciudad santa.

"Condeno todo tipo de violencia", subrayó Ashton. "Hemos de encontrar una solución pacífica a todos los asuntos y problemas". La responsable europea se desplazará a Moscú para participar en una reunión del Cuarteto EEUU, la UE, Rusia y la ONU que está previsto que centre sus discusiones precisamente en la expansión judía en Jerusalén.

La Casa Blanca exige respuestas israelíes a sus tres demandas centrales

Entre tanto, fuentes diplomáticas israelíes indicaron con cierto alivio que para el domingo se espera la llegada del mediador estadounidense George Mitchell, quien se reunirá con Netanyahu y con el titular de Defensa, Ehud Barak, antes de que estos dos viajen a Washington para asistir a la convención del lobby judío conservador AIPAC, a principios de la semana que viene.

Mitchell suspendió una visita que debía realizar a Israel la semana pasada después de la crisis que se suscitó cuando Israel anunció la aprobación de licencias para construir 1.600 viviendas para colonos judíos en Ramat Shlomo, en el Jerusalén árabe, y no está claro por qué ha cambiado de opinión.

EEUU sigue a la espera de que Netanyahu responda a sus tres peticiones: suspender las construcciones en Jerusalén Este, discutir con los palestinos sobre las cuestiones clave (como Jerusalén y las fronteras), y efectuar algunos gestos hacia el presidente Mahmud Abás, como liberar a prisioneros palestinos. No se sabe si el hecho de que Mitchell haya programado su visita para el domingo obedece a que los israelíes han respondido, aunque sea parcialmente, a sus peticiones.

Nerviosismo en Israel

En Israel se afronta con nerviosismo la inminente reunión de Moscú. Los israelíes están estudiando las posibilidades que tiene el presidente Barack Obama de ejercer presión para que Israel detenga la construcción en Jerusalén árabe, pero no parecen decididos a ceder. De hecho, todo el estamento político israelí está obrando como un solo hombre. El presidente, Shimon Peres, comunicó hoy a Ashton que las obras continuarán en Jerusalén y Netanyahu trata de recabar el apoyo de "todos los partidos sionistas de la Kneset (Parlamento israelí)" para frenar la presión norteamericana.

Pero la Administración Obama no ha dado su brazo a torcer y parece que está dispuesta esta vez a conseguir lo que no ha obtenido por la buenas en las últimas décadas, al menos desde la Conferencia de Madrid de 1991. "Ha llegado el momento de la verdad. Netanyahu tiene que darnos respuestas claras y concretas. Esperamos que haga algo que ponga en marcha las negociaciones, y no nos contentaremos con otra cosa", dijeron fuentes norteamericanas.

Tres días antes de su viaje a Washington, el primer ministro de Israel todavía no sabe con quién se reunirá. Netanyahu quiere que por lo menos lo reciban el vicepresidente, Joe Biden, y la secretaria de Estado, Hillary Clinton. Sin embargo, los dirigentes estadounidenses no están para fiestas. Washington insiste en que la "normalización" de las relaciones dependerá de las respuestas que Netanyahu dé a sus tres demandas.