Jueves, 18 de Marzo de 2010

Los sex shop no gozan de los beneficios del cine

Una sentencia del TUE dice que las cabinas individuales de proyecciones porno no tienen derecho a la reducción del IVA. 

EUROPA PRESS ·18/03/2010 - 11:41h

Las salas de los sex shop no pueden beneficiarse de la reducción del IVA que impera en los cines.

El Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TUE) considera que las cabinas individuales de los sex shop en las que se exhiben películas pornográficas no pueden considerarse salas cinematográficas al uso y, por tanto, no tienen derecho a beneficiarse del IVA reducido que se aplica a los cines.

El Tribunal da así la razón al Estado belga que impuso a la empresa Erotic Center una multa por haber aplicado indebidamente el tipo reducido de IVA del 6 %, en lugar del tipo ordinario del 21 %, a los ingresos procedentes de las cabinas de vídeo.

Erotic Center recurrió la multa alegando que, independientemente del número de asientos, del tipo de películas proyectadas o de la técnica de proyección, las cabinas deben ser consideradas como una sala cinematográfica en el sentido de la sexta directiva de la UE sobre el IVA .

En la sentencia dada a conocer este jueves, el Tribunal argumenta en cambio que, cuando un consumidor paga para poder ver de manera individualizada una película en un espacio privativo, como las cabinas de los centros eróticos, ésto no puede interpretarse como el derecho de acceso a un cine recogido en la normativa comunitaria.

La sexta directiva sobre el IVA permite a los Estados miembros aplicar un tipo reducido no inferior al 5 % y únicamente para determinados bienes y servicios, entre ellos el derecho de acceso a salas cinematográficas y a espectáculos, teatros, circos, ferias, parques de atracciones, conciertos, museos, parques zoológicos, exposiciones y otras manifestaciones y locales semejantes de carácter cultural.

El Tribunal de Justicia señala, en este sentido, que las diferentes manifestaciones y locales que enumera la directiva tienen en común ser accesibles al público para disfrutar "colectivamente" de las prestaciones culturales y de ocio. En consecuencia, concluye que el concepto de derecho de acceso a una sala cinematográfica no cabe aplicarse a las cabinas de los sex shop.