Jueves, 18 de Marzo de 2010

El asesinato llega en el momento de mayor colaboración con París

El ministro Rubalcaba advierte a la izquierda abertzale: "O muertos o votos"

P. Á. ·18/03/2010 - 00:30h

Cuando Iparretarrak, la versión de ETA en Francia, asesinó en agosto de 1983 al gendarme Ives Guirmnarra en Las Landas, la colaboración antiterrorista no existía. En ocasiones, la entrega de etarras se producía a golpe de fajos de billetes que recibían algunos agentes galos, procedentes de los fondos reservados del Ministerio del Interior español.

Aquel 1983 nació Joseba Fernández Aspurz, El Guindi, el etarra detenido ayer tras el asalto al concesionario de coches. Ese año está marcado en la historia de la guerra sucia contra la banda como el de la creación de los GAL. Todavía no se habían firmado los Pactos de La Castellana, que comenzaron a implicar a Francia en un problema que El Elíseo siempre había considerado eminentemente español, y el sur del país vecino era un cómodo refugio para la dirección de la organización terrorista.

El asesinato de Jean-Serge Nérin llega en un momento muy diferente, en el que las estructuras antiterroristas de Policía Nacional, Guardia Civil y Centro Nacional de Inteligencia (CNI) tienen a un buen número de sus agentes permanentemente desplegados en Francia. Coordinados con la Subdirección Antiterrorista (SDAT) de la Policía Judicial o con la Dirección Central de Información Interior (DCRI), ambos cuerpos dependientes del Ministerio del Interior francés, obtienen la información más valiosa sobre la banda en el país vecino.

En ocasiones, esos datos son utilizados para golpear directamente a la cúpula de la organización terrorista en Francia. En otras, para conocer los planes que los jefes etarras pretenden desplegar en España. Cuando se trata de practicar detenciones en suelo francés, la información suele ser aportada por los investigadores españoles, que no pueden detener, ni ir armados en el país vecino. Señalan entonces el objetivo y los agentes del RAID, los geos franceses, practican los arrestos. Si estos implican entrar en un domicilio, nunca lo harán antes de despuntar el alba, según marca la legislación francesa.

Fuentes de la seguridad francesa aseguraron ayer que el nivel de colaboración, considerado óptimo por ambas partes, no va a modificarse por el asesinato de Nérin. Si acaso, los compañeros del policía se tomarán la investigación como algo personal. Desde el 1 de enero de 2009, un total de 41 presuntos miembros de ETA han sido detenidos en territorio francés, 33 el pasado año y 8 en los dos meses y medio transcurridos de 2010.

Como un policía español

La muerte del policía francés es el "alto precio" que ha tenido que pagar el país vecino por su colaboración en la lucha antiterrorista, según dijo ayer el presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero. "He sentido el asesinato de este gendarme como si se tratara de un miembro de nuestras fuerzas de seguridad, porque sé hasta qué punto colaboran con nosotros y sienten la causa de la libertad y del fin de ETA como la sentimos nosotros", dijo el jefe del Ejecutivo.

Zapatero envió un telegrama a la esposa del policía prometiéndole una "estrecha colaboración" para que los asesinos sean detenidos y "paguen por lo que han hecho". España, añadió, llora la muerte de su marido "como si fuera un miembro" de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado.

Asimismo, el presidente español telefoneó al primer ministro galo, Nicolas Sarkozy, para extender sus condolencias y agradecerle la colaboración "permanente" que ofrece Francia. Ambos acordaron redoblar los esfuerzos en la lucha contra ETA.

Sarkozy, que también recibió la llamada del rey, se desplazará hoy a Seine-et-Marne para acompañar a la viuda y a los cuatro hijos del fallecido. Ayer, 600 agentes se congregaron en Dammarie-les-Lys para recordar a su compañero.

"Más eficacia"

Por su parte, el ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, advirtió de que el luctuoso suceso tendrá una consecuencia positiva: "más eficacia policial y más colaboración". Rubalcaba aprovechó una comparecencia en Toledo para volver a dirigirse a la izquierda abertzale que aún no ha roto con ETA. Esta vez cambió el mensaje que los insta a elegir entre "bombas o votos" por otro que los obliga a decantarse por "muertos o votos". "Quien no condena los asesinatos, no puede pedir votos", zanjó.

De otro lado, el líder del PP, Mariano Rajoy, lamentó el suceso, calificó de "muy reconfortante" la colaboración contra ETA de Francia y dijo que sería "muy importante" que otros países como Venezuela "también lo hicieran con la misma contundencia".