Jueves, 18 de Marzo de 2010

Netanyahu echa un pulso a Obama por Jerusalén Este

La Casa Blanca exige a Israel que frene la construcción en el sector árabe de la ciudad

EUGENIO GARCÍA GASCÓN ·18/03/2010 - 00:15h

HAZEM BADER / afp - Jóvenes palestinos buscan protección detrás de un contenedor cuando las tropas israelíes empiezan a disparar gas lacrimógeno para dispersarlos en Hebrón.

Tras la crisis que sedesencadenó el 10 de marzo con el anuncio de la inminente construcción de 1.600 viviendas para colonos judíos en Ramat Shlomo, en Jerusalén Este, las últimas horas han registrado algunos contactos entre Israel y Estados Unidos a la búsqueda de un compromiso que ponga fin a la tensión entre ambos países.

El acuerdo, sin embargo, se antoja muy difícil de conseguir puesto que se trata de una crisis de principios. Mientras la Casa Blanca exige a Israel una respuesta rápida a sus demandas, el Gobierno hebreo trata de ganar tiempo con la intención de que sus aliados, el partido republicano y el lobby judío, ejerzan una fuerte presión que frene, en la medida de lo posible, la iniciativa de la Administración estadounidense.

Netanyahu es considerado un «mentiroso» por la Casa Blanca

Washington considera que el primer ministro israelí, Binyamin Netanyahu, es un "mentiroso", la peor acusación que se puede hacer en EEUU, como se ha publicado en la prensa hebrea y norteamericana. Por otro lado, Netanyahu cree que el presidente Barack Obama no entiende la complejidad existencial israelí y ha decidido echarle un pulso.

A esto hay que añadir una percepción general de la población de Israel en contra de Obama, como ayer expuso un cuñado de Netanyahu, el doctor Hagai Ben Artzi: "Cuando en EEUU hay un presidente antisemita, estamos ante una prueba y tenemos que decir: no cederemos. Somos una nación que tiene 4.000 años y a ti en un año o dos te habremos olvidado. ¿Quién te recordará? En cambio, Jerusalén existirá siempre".

Viaje de Netanyahu a EEUU

El tiempo corre a favor de Israel; por eso el Gobierno demora su respuesta

Anoche, Netanyahu volvió a reunirse con los seis ministros más próximos para preparar una respuesta. Uno de ellos, el titular de Exteriores, Avigdor Lieberman, advirtió de que en "absoluto es razonable" que Israel deje de construir enel sector ocupado de Jerusalén, que es justamente lo que se le pide, junto con algunas concesiones a los palestinos y la voluntad de negociar con franqueza sobre las cuestiones clave.

Netanyahu cree que el tiempo corre a su favor y va a intentar demorar cuanto sea posible sus respuestas. No quiere contestar hasta el viaje que realizará a ese país el próximo lunes. Allí participará en la convención anual del lobby judío conservador, AIPAC, a la que también asistirá la secretaria de Estado de EEUU,Hillary Clinton.

La Casa Blanca está exigiendo a Netanyahu respuestas rápidas, aunque todavía no se sabe si lo va a conseguir. Mientras tanto, unos y otros buscan el apoyo de personalidades y medios de comunicación.

El cuñado del primer ministro israelí llama a Obama "antisemita"

El general David Petraeus, jefe del Comando Central de EEUU, abrió un nuevo frente al declarar que el conflicto palestino-israelí suscita sentimientos antiestadounidenses en el mundo. Este mismo razonamiento ya lo usó el vicepresidente Joe Biden la semana pasada cuando realizó una declaración sin precedentes en la que acusó a Israel de poner en peligro la vida de los soldados de Estados Unidos en Irak, Afganistán y Pakistán.

También ha metido la cuchara el rey Abdulá II de Jordania, quien dijo que "Jerusalén es una línea roja y el mundo no deber permanecer en silencio ante los intentos de Israel de librarse de los residentes árabes de Jerusalén, sean musulmanes o cristianos".

La crisis ha creado un auténtico "dolor de cabeza" a Obama, en palabras del Yediot Ahronot. Los senadores y congresistas republicanos están aprovechando la ocasión para hacer leña del presidente estadounidense. Cada día que pase será susceptible de más críticas y de un considerable desgaste político, de ahí que Obama esté interesado en resolver pronto el problema.

Petraeus advierte de que el conflicto palestino-israelí perjudica a EEUU

Los medios de comunicación también toman partido. El primero en hacerlo fue The New York Times, cuyo columnista Thomas Friedman llamó "borracho" a Netanyahu. Sin embargo, los editorialistas del Wall Street Journal y The Washington Post se han puesto del lado del primer ministro israelí y en contra del presidente de EEUU con cierta crudeza.

Cada cual afila sus cuchillos como puede. El último en hacerlo ha sido el lobby judío J Street, que representa a judíos demócratas pro-Obama, y que ha recogido 18.000 firmas de sus simpatizantes que ha enviado a la Casa Blanca en señal de apoyo.

Frente a J Street está el AIPAC, que por el momento mantiene una actitud críptica, aunque se trata de un grupo bastante conservador que ideológicamente es afín al Likud de Netanyahu. Obama quiere que la crisis se cierre antes de la convención que este lobby celebrará la semana próxima.

Se reabre Al-Aqsa

Sobre el terreno, ayer se produjeron algunos incidentes en Cisjordania, incluida Jerusalén, aunque la zona palestina permaneció tranquila en general, con un fuerte despliegue policial en la ciudad santa. Las fuerzas de ocupación reabrieron la mezquita Al-Aqsa y dejaron circular a los palestinos entre Jerusalén y el resto de Cisjordania.

En el campo de refugiados de Qalandia, al norte de Jerusalén, grupos de jóvenes arrojaron piedras contra la guardia de fronteras, que usó gases lacrimógenos y balas de goma para disolver a los manifestantes. En Nablus y en Hebrón se registraron incidentes similares.