Lunes, 15 de Marzo de 2010

Una treintena de detenidos por explotación de mujeres en Tarragona

Entre ellos, un español acusado de ordenar el asesinato de una prostituta. La Policía ha registrado ocho locales

AGENCIAS ·15/03/2010 - 15:35h

La Policía Nacional ha desmantelado este lunes en Tarragona una banda cuyos miembros se dedicaban, presuntamente, al proxenetismo y a la explotación sexual de mujeres, a las cuales obligaban a prostituirse y, en algunos casos, sometían a palizas.

Según fuentes cercanas al caso, entre los detenidos se encuentra Miguel A., un ciudadano de nacionalidad española que, al parecer, en marzo del año pasado ordenó el asesinato de Leticia Peres Mourao, una prostituta que había trabajado en uno de los pisos de la calle Gasòmetre de Tarragona que hoy han sido registrados.

El asesinato de la mujer, de nacionalidad brasileña, ocurrió en la ciudad brasileña de Guará después de que ésta denunciara a los proxenetas por obligarla a trabajar como una esclava.

En total, han sido detenidas una treintena de personas, procedentes sobre todo de países de Europa del Este y se han practicado una docena de registros en pisos y locales, la mayoría en la provincia de Tarragona, aunque también en otros puntos de Cataluña, como en Vilanova i la Geltrú (Barcelona).

Ocho registros en locales

En la capital tarraconense se han practicado ocho registros, entre los que destacan los realizados en el número 53 de la calle Estanislau Figueres, en el número 11 de la calle Gobernador González y en el número 38 de la calle Gasòmetre, inmueble donde se ha producido una mayor expectación.

Alrededor de las nueve de la mañana, numerosas furgonetas del Cuerpo Nacional de Policía han irrumpido en esta calle -que ha permanecido cortada más de 20 minutos- y han registrado el edificio, de donde cuatro horas más tarde han sacado a un hombre detenido y a seis chicas, que se tapaban la cara con chaquetas y toallas.

Al parecer, el detenido es el propietario del inmueble y, hasta hace unos meses, también tenía el bar situado en los bajos del edificio, donde las chicas, la mayoría de países de Europa del Este y de Latinoamérica, trabajaban como camareras.

Asimismo, en Tortosa, la Policía Nacional habría registrado un club, según fuentes cercanas a la investigación. El caso está bajo secreto de sumario y, por el momento, no han trascendido más detalles del mismo.