Lunes, 15 de Marzo de 2010

Sarkozy sufre un varapalo del PS y de la ultraderecha

La elevada abstención en las elecciones regionales castiga al partido del presidente y da alas al Frente Nacional de Le Pen

ANDRÉS PÉREZ ·15/03/2010 - 08:00h

El partido de Nicolas Sarkozy, la Unión para un Movimiento Popular (UMP), sufrió ayer un duro castigo en la primera vuelta de los comicios regionales en Francia, marcados por la abstención de más de la mitad del electorado y por un ascenso de las fuerzas de izquierda. El Frente Nacional (FN), partido ultra en el que Jean-Marie Le Pen está pasando el relevo a su hija, Marine, cosechó un resultado espectacular que desborda las previsiones. Parece agraciado por los recientes debates sobre la "identidad nacional" y sobre el burka, que Sarkozy pensaba controlar desde el Elíseo.

Anoche, una atmósfera de estupefacción se respiraba en los cuarteles generales de los partidos. Sin duda porque esta votación "prueba un contexto de radicalización del electorado", como dijo una editorialista política de la radio pública France Info, en función de los sondeos a pie de urna. La UMP de Sarkozy quedó encogida a un 26,7% de votos, pese a ir a las urnas con 14 ministros o secretarios de Estado en sus listas, y en el seno de coaliciones.

El Partido Socialista se convierte en la primera fuerza política de Francia

Así, los sarkozystas-estrella logran poco más que duplicar el resultado del partido ultra de los Le Pen. El Frente Nacional, al que muchos daban por muerto desde el auge de Sarkozy en 2007, logró cosechar un espectacular e imprevisto 12%. Como supera el 10% en más regiones de lo previsto (entre seis y once, en virtud de los datos parciales de anoche), podrá mantenerse en las segundas vueltas que se celebrarán el domingo próximo, y tener electos en las asambleas regionales.

El PS gana en solitario

Vencedor indiscutible de la velada electoral fue el Partido Socialista. A diferencia de lo ocurrido en 2004, en esta primera vuelta se presentaba en solitario en la mayoría de regiones, sin coalición de primera vuelta. Pese a ello, cosechó en torno al 30% de votos, según los sondeos a pie de urna. Por lo tanto, es hoy la primera fuerza política de Francia.

El partido de Martine Aubry cerró así de un tajo todas las elucubraciones que existían desde hace un año, tras las elecciones europeas, sobre la posibilidad de que los verdes de Europa Ecología lo superaran y se convirtieran en el eje central de la izquierda.

La decepción era palpable en el cuartel general de Europa Ecología en París, situado en un conocido club nocturno del norte de la capital. Con un resultado nacional que los sondeos a pie de urna colocaban en torno al 12%, los verdes de Daniel Cohn-Bendit y de Cécile Duflot confirman que son la tercera fuerza del país. Pero no consiguen repetir el 16% de las europeas de hace un año, ni mantener al PS en un nivel suficientemente bajo como para imponerle condiciones a nivel nacional.

Cohn-Bendit vira a izquierda

Cohn-Bendit, criticado en su campo por su apuesta de intentar construir una mayoría con el centro, pareció tomar nota. Hizo una concesión al ala de su partido que estima que ser ecologista significa forzosamente estar en la izquierda. "La izquierda puede conquistar todas las regiones", afirmó ante sus fieles. Primera alusión a "la izquierda" del experimentado eurodiputado en muchos meses.

El Frente de Izquierdas, la coalición formada por el Partido de Izquierda, el PCF y grupos alterglobalistas, consiguió consolidarse como quinta fuerza del país gracias a un 6,2% de los votos, obtenido sólo en las 17 regiones en las que se presentaba como tal. Se impone como un polo que impedirá al PS derivar hacia el centro. También logra marcar claramente las distancias en una especie de primaria que se desarrollaba ayer en el seno de lo que se suele llamar "la otra izquierda". Su rival, el Nuevo Partido Anticapitalista (NPA), regresó a un resultado de en torno al 2%. Las diferentes fuerzas de la otra izquierda (Frente, NPA y Lucha Obrera) reúnen a nivel nacional de nuevo en torno a un 10% de votos, pero por separado en la mayoría de las regiones.

El cuadro de la radicalización de los electores que fueron a votar (sólo un 47,5%) conllevó una consecuencia lógica: el partido de centro moderado antisarkozysta, el Movimiento Democrático (MoDem) se hundió por debajo del 5% y desaparece como fuerza con credibilidad.

Aubry acogió la victoria con modestia en sus primeras declaraciones. Insistió en que "nada está ganado" y reclamó a sus partidarios una movilización para atraer en la segunda vuelta a los abstencionistas para que "las regiones sean un escudo social frente a la regresión". Ahora se abre para ella una fase complicada de 48 horas, que empezó anoche mismo, para negociar con Europa Ecología y el Frente de Izquierdas la llegada a la segunda vuelta, además de intentar captar votantes centristas.

La nota surrealista la dio François Fillon. Tras la bofetada del electorado a su partido, más bajo que nunca con 14 miembros de su Gobierno en las listas, dijo que "es imposible sacar ninguna consecuencia a nivel nacional". Añadió que son los presidentes de región actuales en su inmensa mayoría de izquierdas quienes "no han encontrado su lugar". Después de bajar a ese nivel local, pidió el voto para su partido en la segunda vuelta porque dijo "somos 65 millones de franceses entre 6.500 millones en la Tierra".