Domingo, 14 de Marzo de 2010

Es plata todo lo que reluce

Natalia Rodríguez en 1.500 metros y Sergio Sánchez, en 3.000, acompañan a la saltadora Ruth Beitia con tres segundos puestos en los Mundiales de pista cubierta en Doha

IGNACIO ROMO ·14/03/2010 - 17:29h

AFP - Natalia Rodríguez celebra su medalla de plata.

Natalia Rodríguez estaba "tensa" en estos Mundiales, se la veía ansiosa por enterrar sus fantasmas. Los que la perseguían desde aquella tarde de domingo berlinesa en la que cruzó la meta primera y acabó llorando. Ayer, los enterró corriendo, con una medalla de plata en una prueba vibrante, con una recta final rebosante de emoción, en lucha contra dos atletas etíopes. "He ganado a Burka, que era mi espinita, y estoy muy contenta", reconoció la tarraconense, una de las joyas del mediofondo español.

La final de 1.500 contaba con ingredientes de alta cocina. Aparte del choque Burka-Natalia, estaban sobre el tartán la rusa Alminova (campeona europea), la keniana Jelagat (que se cayó en semifinales) y Kalkidan Gezahegne, un diamante de 18 años que van puliendo en Etiopía a velocidad de vértigo. Sería la ganadora.

Natalia derrotó a Burka en el 1.500 y enterró todos los fantasmas de Berlín

La prueba la lanzó Jelagat, Ritmo medio. Ni frío ni calor. Natalia era cuarta en los 800 metros (2:15.3). Poco a poco, las etíopes se iban al frente. Entonces, atacó la española coincidiendo con el sonido de la campana. Sólo respondieron las etíopes. A 100 metros del final, se repitió la imagen de Berlín: Natalia iba codo con codo con Burka, pero esta vez no arriesgó, fue incluso muy suave. Casi dejó que la pasaran las etíopes. Pero en los últimos metros aunque no pudo con Gezahegne superó a Burka. Y ya descansa.

La Bomba de León

El leonés corrió con inteligencia los 3.000 y superó a Bekele junior

Sergio Sánchez, La Bomba de León, el hombre que ha dejado a todos boquiabiertos este invierno, dio una lección de estrategia, serenidad e inteligencia en la final de los 3.000. Era uno de los dos únicos europeos en la final. El otro era el madrileño Jesús España. La prueba la lanzó el keniano Choge a un ritmo vivo: cruzó el kilómetro en 2:36. Sergio era último. El dúo etíope despertó poco después. Tariku Bekele (hermano pequeño del campeón olímpico) atacó antes del 2.000 (5:12) mientras Sánchez seguía progresando. A falta de 100 metros, Sergio superaba a Bekele y lograba otra plata, la tercera de España tras las de Ruth Beitia en altura y la mencionada de Natalia.

Los Mundiales terminaron con dos bombazos. Yelena Isinbayeva fracasó en pértiga (sólo pudo ser cuarta) y el francés Teddy Thamgo batió el récord mundial de triple salto con unos soberbios 17,90.