Domingo, 14 de Marzo de 2010

"Aprendí mucho de Laudrup"

Pablo Hernández, estilete del Valencia por la derecha

SALVA TORRES ·14/03/2010 - 08:00h

Pablo se tatuó cuando debutó con la selección. - J. Navarro

El Valencia guarda su mejor esencia en frasco pequeño. Pablo, Silva, Mata y Villa apenas alcanzan el 1,75, pero su extraordinaria calidad con el balón en los pies destierra cualquier complejo. "Hoy nadie duda de los llamados bajitos", defiende Pablo Hernández (Castellón, 1985), que aterrizó la temporada pasada en Mestalla tras una campaña en el Getafe. Y abunda: "Son muchos los que brillan con su fútbol en los clubes y también en la rojae_SDRq. Hoy, en el Camp Nou coincidirán unos cuantos.

A pesar de que el Valencia, que ha salido trasquilado (6-0 y 4-0) de sus dos últimas visitas al estadio azulgrana, se la juega el próximo jueves en la Europa ante el Werder en Bremen, Pablo avisa: "No vamos a tirar el partido contra el Barça". Y, consciente de la dificultad que supone vencer a un equipo como el catalán, que en Liga no ha perdido en casa, recurre al tópico: "Son tres puntos en juego". Luego se extiende un poco más: "Es un rival muy complicado, porque mantiene su línea de juego incluso teniendo una mala racha, pero nosotros también tenemos nuestras armas".

En la Liga, desde que superó al Getafe, precisamente, el Valencia no conoce la victoria. Tras derrotar al equipo de Michel, el conjunto che cayó por goleada ante el Atlético y empató ante el Racing en un partido muy flojo. Ahora, es el Barça el que amenaza con prolongar esa sequía. "¿Bache? Durante una temporada pasan estas cosas", apunta Pablo. "Una racha negativa", acepta, que espera "cambie pronto".

En lo personal, no sabe si su explosión en el Valencia le permitirá estar en el Mundial de Suráfrica. "Está complicado", reconoce, pero aún así confía en sus posibilidades y en que la lista de elegidos no esté cerrada todavía. De momento, Jesús Navas le impide el paso por la derecha.

En este sentido, el castellonense subraya que su relación con el extremo sevillista es "buenísima". "Nos dimos un abrazo nada más vernos en la selección", añade. Y aclara: "Hice unas declaraciones sobre la convocatoria de Jesús que se malinterpretaron". Pablo dijo que Navas estaba en la selección "por méritos propios" y el "efecto mediático".

Laudrup, de ídolo a técnico

El canterano asegura que el tatuaje de una virgen que luce en su brazo derecho le ha traído suerte. "Me lo hice cuando debuté con España", revela. Así se lo prometió a su madre.Su paso por el Getafe, antes de volver al Valencia, en cuyas categorías inferiores se formó, le permitió coincidir con uno de sus ídolos: Michael Laudrup. "Tenía todas sus camisetas y aprendí mucho cuando lo tuve de entrenador", rememora. De hecho, le bastó una sola temporada en el conjunto madrileño para que el Valencia firmara su regreso.

"Las cosas están muy apretadas y la presión aumenta, pero también es una cuestión de rachas"

Sobre su etapa en el Getafe, Pablo destaca que los jugadores "no tienen tanta presión por parte de los medios". "Se trabaja bien; es un club muy familiar", conviene. Nada que ver con el Valencia, donde ha vuelto a sentir el antimadridismo que profesa Mestalla. "Es normal entre dos equipos grandes", argumenta. Aunque sostiene que fue la marcha de Mijatovic la que originó dicha fobia.

Curiosamente, el Valencia ha jugado sus últimos encuentros ante equipos cuyos entrenadores cumplían sanción en la grada: primero, Quique en el Calderón; después Portugal, con el Racing, y ahora Pep Guardiola. ¿Casualidad o tensión creciente por la cada vez mayor importancia de los partidos? "Las cosas están muy apretadas y la presión aumenta, pero también es una cuestión de rachas: nosotros hasta hace tres o cuatro jornadas no teníamos problemas, y ahora nos expulsan a alguien en cada partido", lamenta.

Sobre el concurso del Valencia en Europa, el centrocampista admite que "sería una desilusión" caer eliminados ante el Werder Bremen, pero enseguida se escuda en las cosas del fútbol.

"Nos quedaría la Liga, donde debemos acabar como mínimo terceros", afirma. También lamentaría el descenso del Castellón, el club de su ciudad, colista de Segunda. "Espero que se obre un milagro", bromea.