Domingo, 14 de Marzo de 2010

"¿Delibes?... eso es una empresa, ¿no?"

La mala educación. Los estudiantes de entre 14 y 16 años no leen lo suficiente a los clásicos españoles

 

P. CORROTO / L. PENELO ·14/03/2010 - 08:00h

MÓNICA PATXOT - Sin rastro de la EGB. - Según los programas educativos actuales, Miguel Delibes no se estudia hasta los 14 años.

Claro que conozco a Delibes, ¿es una de las 35 mejores empresas españolas, no?". La respuesta es de un chaval de 16 años de un colegio privado de Madrid. Aunque llamativa, no se aleja demasiado de la que ofrecen otros chicos y chicas de su edad. "Miguel Delibes no me suena de nada", confirma una chica de 15 años de un instituto público de Barcelona. "¿Es un filósofo, no?", intenta una adolescente madrileña. Otros se acercan más, pero sin dejar de titubear: "Sí, creo que es un escritor. Lo he escuchado en la tele porque se ha muerto".

Después de varias respuestas similares obtenidas en colegios públicos y privados de Madrid y Barcelona, se impone la sensación de que Miguel Delibes es un desconocido para el alumnado. La única expresión que provoca su nombre es un signo de interrogación en la cara. Mucho más si se solicita el nombre de alguna obra. "¿Ese escribió Tres sombreros de copa, no?, sugiere Mario, estudiante de Secundaria en el Instituto Juan de la Cierva de Madrid. "Me leí El Camino hace mucho tiempo", acierta Dulce, de otro colegio privado madrileño. "Yo no tengo ni idea de ninguna", añade su amiga Esther.

Según los docentes, los chicos hoy tienen un nivel de lectura más bajo

Los profesores reconocen que los chicos y chicas de 15 y 16 años edad a la que se empiezan a estudiar los clásicos contemporáneos tienen hoy en día un nivel de lectura más bajo que hace años debido una falta de interés en los libros.

Achacan esta falta de conocimiento al déficit lector. "Hay que estar encima, animándoles e incluso instándoles a que lean lo que ellos quieran. Donde esté la consola, el libro tiene poco que hacer", apunta una profesora de Literatura de un colegio privado.

Los propios chavales lo confirman. Marta Forcadell, de 16 años y alumna de 4º de la ESO en el centro barcelonés Salesians Bosco Rocafort, señala que antes de leer, prefiere chatear, escuchar música y jugar a videojuegos. "Los libros aburren, ¿qué cuenta Delibes?", pregunta desafiante su compañero Marc. Después de resumirle algunos de los libros más seductores del escritor, como su compromiso social en Los santos inocentes o Cinco horas con Mario, Marc dispara que los encuentra "cargantes".

El Ministerio de Educación indica que Delibes debe leerse como uno de los mínimos

Nada que ver con el ocio

Héctor, de 16 años y alumno de la Escola Pía de Balmes de Barcelona, es una excepción entre estos jóvenes. Afirma que le encanta leer y que ha disfrutado mucho con Miguel Hernández y Dámaso Alonso. Él da su propio veredicto con respecto a lo que ve a su alrededor: "La gente de hoy en día se matricula en Bachillerato por contentar a sus padres y porque, para llegar a la universidad, es necesario pasar por aquí, pero la mayoría no lee".

Claro que hay excepciones, aunque los títulos que hoy son populares entre los jóvenes están muy alejados de los clásicos contemporáneos: los juveniles Memorias de Idhun, de Laura Gallego, y la saga Crepúsculo priorizan sus preferencias.

Los actuales planes de estudio se han rebajado respecto a hace 15 años

Los docentes apuntan que la culpa de que los chavales apenas sepan hoy quién es el escritor vallisoletano u otros compañeros de generación, como Ana María Matute o Cela no la tienen del todo los actuales gustos de ocio de los adolescentes. El dedo acusador se cierne más sobre los planes de estudio. "Desde luego que Delibes es menos conocido, pero es porque el nivel de los manuales de literatura de hoy se ha rebajado muchísimo con respecto al que tenían hace 15 años", apostilla Pilar Gil, profesora de la ESO del Colegio Público Cervantes, de Madrid.

EGB, la prehistoria

Según estos manuales, hasta 3º de la ESO (14 años de edad), Miguel Delibes no se estudia. En Primaria, puede aparecer en algún fragmento, pero no figura como escritor a estudiar en los programas educativos. Sin embargo, según recuerda la profesora Pilar Gil, del Instituto Cervantes de Madrid, "en 7º de EGB ya solía haber algo de este escritor, lo que ocurre es que este plan ya es la prehistoria". Ya en 3º de la ESO (14 años de edad), Delibes es apenas una pincelada. En 4º de la ESO, aparece referido por algunos libros, como el de la editorial Edebé, dentro de la literatura de posguerra, junto a Cela y Martín Santos. Una breve frase y una pequeña biografía resumen la vida y obra del autor de El príncipe destronado.

Delibes aparece como una pincelada en el manual de 3º de la ESO

Según una profesora de un colegio privado madrileño, ante estos recursos es preferible echar mano de vez en cuando del clásico manual de Lázaro Carreter, utilizado principalmente entre las décadas de 1960 a 1990. "Es denso, sin fotos, pero es mucho más rico la información y en los comentarios literarios", afirma.

Después está el terreno de las lecturas obligatorias. Según dicta la Conselleria dEducación de Catalunya, los libros que los alumnos de la ESO deben leer en lengua española son Bodas de sangre, de Lorca; Crónica de una muerte anunciada, de García Márquez; La Celestina, de Fernando de Rojas, y El Lazarillo. Nada del vallisoletano. En Bachillerato, sí entra Cinco horas con Mario, pero sólo para los que elijan la asignatura de Literatura Española.

Desde el Ministerio de Educación sostienen que ellos solamente "indican" que Delibes debe ser leído en Secundaria y Bachillerato, pero "no decimos qué títulos se deben leer ni señalamos la obligación de leer a un autor. Nosotros ponemos unos mínimos, pero existe la libertad de cátedra y la autonomía de los centros".

Los docentes consideran al autor vallisoletano muy apto para los niños

Por tanto, depende del interés del profesor si los chavales leen a Delibes o no. Para algunos docentes como Pilar Gil, ahora hay también un problema de "pedagogía light" que propone a los chavales libros juveniles que son "una auténtica basura". Se refiere a títulos como Cuando Hitler robó el conejo rosa, de Judith Kerr. "No son nada literarios. Por eso, si les doy a leer El camino y Las ratas, les parece algo muy lejano. Y más allá de estos dos, no hay mucho más que hacer. Los chicos no tienen mucha comprensión lectora", añade.

No a las lecturas juveniles

Hay profesores que se esfuerzan por cambiar esta tendencia pedagógica. Aurelia, profesora de Lengua y Literatura del Instituto Público Juan de la Cierva, de Madrid, es una de ellos. También está en contra de las lecturas juveniles actuales, ya que "esas ya las leerán en su casa". De ahí que haya centrado su programa en los clásicos con un curioso experimento. "En 1º, les doy a leer El principito, de Antoine de Saint-Exupéry, de ahí paso a Momo [Michael Ende] y, por último, El Camino. Es decir, fantasía, fantasía-realismo y realismo", explica. A Delibes también lo trata en 2º de la ESO, donde les propone como lectura voluntaria La sombra del ciprés es alargada. "Y siempre hay entre 10 y 12 alumnos que lo escogen", afirma la profesora, quien se muestra contraria a la crítica generacional. "No creo que ahora interese menos que antes. La terminología de Delibes siempre ha resultado difícil, pero también lo fue para mí. Yo le he leído con diccionario. La cuestión es enseñarlos, porque son lecturas que gustan".

"Los libros aburren, ¿qué cuenta Delibes?", pregunta un joven

De hecho, los profesores consideran a Delibes un escritor muy apto para los niños y adolescentes. "Es muy descriptivo y cuando se lee, suele gustar por el conocimiento que muestra de la naturaleza, de las aves, del campo... Eso sí, siempre con la mirada del observador, nunca del cazador, porque ahora es políticamente incorrecto hablar de la caza", apostilla Pilar Gil. En el caso de Aurelia, el vallisoletano es muy interesante "porque sus libros tienen siempre una enseñanza. Y tiene aspectos muy pedagógicos como el tema del compromiso y del desarraigo".

El pasado viernes, algunos colegios e institutos aprovecharon el fallecimiento del escritor para explicar algunos aspectos de la figura de Delibes. Para muchos, como Carles Moll, de 11 años, fue un todo descubrimiento: "Hemos comentado que ha muerto un personaje importante. Y yo no sabía nada de él".