Viernes, 12 de Marzo de 2010

"Era un hombre bueno que perseguía las palabras"

La muerte de Miguel Delibes suscita una reacción unánime de admiración hacia un escritor al que todos califican de "discreto, sabio y cercano"

PÚBLICO ·12/03/2010 - 08:25h

En la muerte de Miguel Delibes, uno de los pocos grandes escritores vivos que le quedaban a la cultura española, las reacciones fueron de elogio y admiración hacia la vida y obra de un hombre caracterizado por su discreción, sabiduría y cercanía.

José Luis Rodríguez Zapatero, presidente del Gobierno, ha elogiado al narrador: "Sin abandonar jamás el compromiso con la palabra precisa, que emana del respeto a la naturaleza y a los seres humanos, fue la voz austera de un país sumido en el silencio". Cinco horas con Mario, Los santos inocentes, El hereje o El camino son ya, a su juicio, "testimonios ineludibles de la lucha por la dignidad, el legado de un maestro".

Ramón García, biógrafo y amigo:"Ha vivido un tránsito apacible y beatífico".

Fernando Arrabal, dramaturgo, lamenta que el escritor "se haya ocultado antes de recibir el premio Nobel".

 Ángeles González-Sinde, ministra de Cultura: "Es una lástima que no haya dado tiempo a que tenga el premio Nobel".

 

Antonio Colinas, poeta: "Su obra está llena de valores; y destacaría sobre todo la fusión ideal que se dio en él entre la vida y la obra, entre el hombre y la obra".

 Arturo Pérez-Reverte, escritor: "Era uno de los últimos grandes clásicos vivos. Ahora sólo nos queda Juan Marsé de esa envergadura".

 

Carmen Caffarel, directora del Instituto Cervantes: "Toda una época y sucesivas generaciones de lectores han sido testigos de una trayectoria larga, intensa y profundamente comprometida con nuestra lengua.

 Ángel Gabilondo, ministro de Educación: "Fue una persona buena que perseguía las palabras, que nos ha enseñado que el cuidado de la palabra y de la escritura es una forma de vida".

Mario Camus, director de Los santos inocentes: "Desde que me enteré ayer de que podía ocurrir un desenlace inminente, no he dejado de pensar en él".

Mariano Rajoy, presidente del Partido Popular: fue "uno de los grandes" de la literatura española como representante "del campo y de la gente".

Soraya Sáenz de Santamaría, portavoz del PP en el Congreso: "Hoy a los vallisoletanos se nos ha muerto un poco el alma", ha dicho llorando.

Juan Manuel de Prada, escritor: "Se fijó en los humillados y en los ofendidos, en los viejos solitarios y niños perdidos. Fue, en definitiva, una especie de redentor de esa naturaleza humana pisoteada, humillada y escarnecida".

Luis Mateo Díez, escritor:  "Era uno de los últimos clásicos de la literatura española".

Sociedad General de Autores y Editores (SGAE): "Fue uno de los grandes nombres de la literatura en español y socio de la entidad como autor de teatro y de cine".

Víctor García de la Concha, presidente de la Real Academia Española: "Toda Castilla gravita en las páginas" de este "extraordinario escritor", que salvó con sus libros la "Castilla que se ha ido perdiendo". 

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