Miércoles, 10 de Marzo de 2010

La cara oculta de la pintura española

El Museo Jacquemart-André de París propone hasta el 1 de agosto un viaje artístico, desde El Greco hasta Dalí,en 52 cuadros

ANDRÉS PÉREZ ·10/03/2010 - 19:50h

Intentar abarcar la historia de la pintura española en sólo 52 cuadros, desde El Greco y el Siglo de Oro hasta Salvador Dalí y Antoni Tàpies, es una auténtica locura. Una locura con la que se ha atrevido el Museo Jacquemart-André de París en sus pequeñas salas de exposiciones temporales. Con el aplomo temático de los comisarios Nicolas Sainte Fare Garnot y Véronique Gerard-Powell, y gracias a los secretos de la colección privada del empresario mejicano Juan Antonio Pérez Simón, el museo logra lo impensable: un viaje sorprendente y sublime a la cara más oculta de la pintura española.

Pintores tan célebres como Pablo Picasso, Joan Miró, Juan Gris, El Greco, Ignacio Zuloaga, Joaquín Sorolla y Dalí, pero con cuadros y dibujos poco vistos, o incluso totalmente desconocidos. Pintores olvidados o mal clasificados, como Hermen Anglada Camarasa, Alonso Miguel de Tovar, Julio Romero de Torres y Fernando Alvarez de Sotomayor, presentes también, pero con obras que prueban que no pueden ser considerados secundarios.

Esa es la gran virtud de la muestra Del Greco a Dalí. Los grandes maestros españoles. La colección Pérez Simón, que se inaugura el viernes 12 de marzo y que podrá verse hasta el próximo 1 de agosto. Es una selección muy precisa (sólo 52 cuadros) que no da preeminencia a la facilidad de los grandes adorados de unos o de otros (Tàpies está tan presente como Julio Romero de Torres) y que abre la puerta de par en par a la sorpresa de la historia pictórica de nuestro país.

Porque el objetivo, cuenta a Público la comisaria Powell, es el de revelar lo más desconocido. "Para el público francés, seguro que esta exposición va a ser como ver la cara oculta de la pintura española. Hasta ahora, vuestro siglo XIX (los Anglada Camarasa, los Zuloaga, los Regoyos, los Madrazo, los Tovar) era totalmente ignorados por los franceses. Creo que van a descubrir una España mucho más variada y cosmopolita de lo que creían. Para el público español también habrá sorpresa, porque la mayoría de las obras son desconocidas del gran público y muy poco estudiadas".

Diálogo entre las obras

Aún así, no bastaba sólo el descubrimiento. Si la oferta hubiera sido la de 52 cuadros dispuestos sin más, la única justificación hubiera sido que salen de una colección privada, resultado de las preferencias personales del coleccionista multimillonario y de sus obsesiones. Pero los comisarios se han atrevido a poner los cuadros a dialogar unos con otros, saltando siglos, con una organización por salas temáticas.

En la primera sala, Paisajes de España, las escenas hieráticas del Madrid capital por los pintores de la corte de Felipe II compiten con el tratamiento fauvista de una Feria de Valencia por Anglada Camarasa, en el que se le nota hermano y precursor de Klimt. En la sala Entre tierra y mar, las obras de Federico Godoy y Castro, de Sorolla y de Dalí muestran hasta qué punto nuestra tradición pictórica concilia hiperrealismo y romanticismo como pocas.

En la sección dedicada a El cuerpo femenino, entre el dibujo de Pablo Picasso que prefigura Las señoritas de la calle Aviñón, y un coquetón y satírico La playa erótica, de Dalí, el dueño y señor del espacio es un estremecedor Tras el baño, de Laureano Barrau Buñol. Un cuadro que prueba que nunca fue un sub-Sorolla, sino antes al contrario, un pintor dominado por el erotismo, con su propia alquimia de movimientos y contrastes de luz y sombra. "En este cuadro hay una acción muy de a diario, muy natural, cobra la dimensión de una fábula de la antigüedad, y juega con la luz y con la vida", explica la comisaria.

Completan el recorrido temático las salas Los creadores del mundo moderno (sobre ciertas claves de los españoles en el surgimiento del arte contemporáneo), Retratos de mujer (sublime, ver a las españolas de hace sólo unas décadas en esta época de debates sobre el velo integral), Retratos de niños y Una pintura que mira a Dios.

Sotomayor, el pintor del dictador

Powell, una experta con varias grandes exposiciones sobre la pintura española en su haber, se apasiona con esta selección, pasando de un cuadro a otro y creando nuevos hilos invisibles con mil anécdotas que contar. Al pasar delante de un cuadro costumbrista de Fernando Alvarez de Sotomayor a principios del siglo XX, refunfuña algo sobre el triste destino que se abatió sobre el artista después, cuando aceptó convertirse en el pintor oficial de Franco. Al extenderse sobre una minúscula tela de Juan Gris, revela que en ella está una de las claves del fin del cubismo, y se ve obligada a atravesar a toda pastilla la exposición para mostrar otro, de Picasso, en el que éste "ya demuestra que está hartísimo del cubismo".

Y reconoce que ver estos cuadros fue sobrecogedor. Incluso para una experta: "En un plano personal, fue una emoción muy grande estudiar estos Picasso muy poco conocidos, y ver el impacto de los Maestros antiguos en su trabajo, así como en el de Dalí. Me quedé sobrecogida con la calidad de un Pantoja de la Cruz, o de Esquivel. Y, sobre todo, la impresión más fuerte vino de las obras de ese grupo de artistas de finales del XIX que vivían entre París y España, y que tradujeron de una forma muy peculiar la influencia simbolista, como Regoyos y Anglada Camarasa".

Cliché en Francia

"Creo que hay que parar de encerrar la historia del arte español en su vertiente sagrada y sombría", dice, en referencia a un cliché muy enraizado en Francia. La pintura española, asegura, tiene otras constantes muy diferentes: "el placer de la simplicidad y el horror por lo delicado y lo elegante", "la dominación del costumbrismo", "un sincretismo discreto, pero muy fuerte" y "una mirada constante hacia el extranjero".

Esas grandes líneas trazadas por la comisaria dan vértigo por las posibilidades de "relectura de la tradición pictórica española" que ofrecen, y que son uno de los objetivos de la muestra. Los otros objetivos son mucho más modestos y relacionados con el placer de ver lo rara vez expuesto del arte español en el país vecino.