Martes, 9 de Marzo de 2010

El PP pasa por alto la defensa de Aznar ante Chávez

Zapatero recrimina a los conservadores que sólo hagan "política de campanario" y no apoyen "el interés general"

GONZALO LÓPEZ ALBA ·09/03/2010 - 16:30h

El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, interviene durante la sesión de control al Gobierno celebrada esta tarde por el pleno del Senado. EFE

Flanqueado por María Dolores de Cospedal y Javier Arenas, Pío García Escudero actuó ayer en el Pleno del Senado como cabeza de puente del PP para abrir un nuevo frente de oposición parlamentaria a propósito de la política exterior.

Aunque con esta maniobra ofrece un balón de oxígeno al Gobierno en su desgaste continuado a causa de la crisis económica, el fuego -que hoy reforzará Mariano Rajoy en el Congreso- se concentra en la relación con Cuba y Venezuela y tiene por objeto difundir la imagen de José Luis Rodríguez Zapatero como un presidente débil y que sustenta todas sus decisiones en el "sectarismo ideológico" .

El portavoz conservador en el Senado disparó con munición de calibre grueso y presentó la política exterior del Gobierno de Zapatero como expresión de una "estrategia de entendimiento complaciente con regímenes políticos en los que se violan los derechos humanos", cuando no son "santuarios de organizaciones terroristas".

García Escudero arremetió contra el presidente por "humillarse" ante "dictaduras como las de Cuba y Venezuela", lo que atribuyó a que -a su juicio- "a Zapatero la ideología le nubla el entendimiento", hasta el punto de "plegarse ante un dictador, un parásito de la democracia, mientras le pide exigencias a un juez democrático" por un auto que apunta indicios de que el Gobierno venezolano ha podido amparar la colaboración entre ETA y las FARC venezolana.

En este punto, el portavoz del PP censuró al Gobierno por aceptar un "infamante" comunicado conjunto, "en el que aparecen como culpables de la situación creada el juez, la Policía y los medios de comunicación de España", y reclamó que sea convocado de manera formal el embajador venezolano a modo de protesta y para exigir explicaciones.

"¡Qué lástima, qué pena!"

"¡Qué lástima, qué pena, qué pena, qué pena!" Esta fue, en medio de una gran algarabía y de gritos emuladores del famoso "¡¿Por qué no te callas?!" del rey a Chávez, la respuesta última de Zapatero. El presidente se revolvió indignado contra lo que considera una actitud oportunista del PP, que pasa por alto "el interés general" y no valora que, por dos veces -en la cumbre de Chile y el lunes en TVE-, él mismo haya salido en defensa de José María Aznar ante las descalificaciones de que ha sido objeto por el Gobierno de Venezuela.

"Cuando alguna autoridad de Venezuela critica a miembros de su partido, como el ex presidente Aznar, el primero que sale a defenderlo es el Gobierno de España. Y cuando hay alguna crítica de autoridades de Venezuela a este Gobierno, ustedes callan y critican al Gobierno de España", dijo para subrayar la diferente actitud de socialistas y conservadores.

El presidente atribuyó ese diferente talante a que, según dijo, los dirigentes conservadores actúan guiados por "el interés partidista de corto alcance para intentar dañar al Gobierno", aunque ello suponga "dividir el país", incluso cuando, como en la controversia con Venezuela, "el asunto de fondo" sea la lucha contra el terrorismo. "Pónganse al lado del Gobierno en cuestiones trascendentes de política exterior y de lucha contra el terrorismo, pónganse alguna vez al lado del Gobierno en el interés general de España", pidió.

Política útil o de "campanario"

La dispersión que caracteriza las intervenciones de García Escudero en su afán por convertir su pregunta mensual al presidente en una suerte de mini moción de censura -ayer metió en el mismo saco hasta el apoyo a la socialista Segolène Royal en las elecciones francesas y la huelga de hambre del etarra De Juana Chaos-, ayudó a Zapatero a sortear el fondo de la polémica en torno a la situación de los miembros de ETA instalados en Venezuela.

El presidente sostuvo que la diplomacia de su Gobierno responde a "la política de los hechos, la que es útil", frente a "la política del campanario, de sacar pecho, de la retórica y de hacer partidismo con la defensa de los derechos humanos" que atribuyó al PP. Así, aunque no descendió al detalle, subrayó que los gobiernos del PP "fueron muy poco eficaces para la liberación de presos políticos" en Cuba, mientras que durante su presidencia, "con nuestra política de exigencia, hemos conseguido que un número importante de personas en prisión puedan estar hoy en libertad, gracias a una acción útil y práctica". Fuentes gubernamentales destacaban ayer que José María Aznar se reunió en tres ocasiones con Fidel Castro sin lograr la liberación de ningún preso, mientras que Zapatero no lo ha hecho nunca y durante su mandato se ha logrado la puesta en libertad de cerca de una veintena de disidentes.

De Cuba a Guántanamo

El presidente del Gobierno no se limitó a la defensa, sino que también contraatacó. Lo hizo con la guerra de Irak. "El Gobierno ha defendido siempre una política coherente y con convicciones: en contra de las guerras ilegítimas, frente a la violación de los derechos humanos en cualquier sitio y situación, en Cuba y en Guantánamo", afirmó.

Hoy, Mariano Rajoy volverá a la carga. El líder de la oposición había presentado una pregunta para conocer si el Gobierno mantiene la previsión de reducir el déficit del Estado del 9,5 al 6,2% en 2010, pero el lunes la cambió para preguntar "qué medidas piensa adoptar el Gobierno tras las últimas noticias de nuestras relaciones con Venezuela y Cuba".

 

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