Martes, 9 de Marzo de 2010

Santos promete continuar la "obra inmensa" de Uribe en Colombia

Proclamado candidato por el partido de la U, el ex ministro parte con el 23% de intención de voto

ANTONIO ALBIÑANA ·09/03/2010 - 00:12h

El ex ministro de Defensa Juan Manuel Santos, el pasado 27 de febrero. EFE

Juan Manuel Santos Calderón, hasta hace poco ministro de Defensa y miembro de una de las familias más poderosas de Colombia, ha prometido continuar con "la inmensa obra y el legado del presidente Álvaro Uribe".

Santos fue designado el lunes por la tarde (madrugada de ayer en España) candidato para las presidenciales del 30 de mayo por el Partido Social de la Unidad Nacional (Partido de la U), creado por él mismo para defender las esencias uribistas.

Liderando, con un 23% de intención de voto, las encuestas realizadas inmediatamente después de que la Corte Constitucional tumbara la propuesta de referéndum para aupar a Uribe a un tercer mandato, Santos se postuló de inmediato para la Presidencia.

Al ex ministro le sigue en popularidad el candidato del Polo Democrático Alternativo (izquierda) Gustavo Petro, con un 11% de intención de voto. Un 9% registran Germán Vargas Lleras, líder del partido Cambio Radical, y el ex alcalde de Medellín Sergio Fajardo.

Santos es tal vez el tránsfuga más destacado de la política colombiana. Ministro de Comercio Exterior en el Gobierno liberal de César Gaviria a comienzos de los años noventa, con Ingrid Betancourt como asesora, abjuró pronto del liberalismo para ocupar la cartera de Hacienda con el Gobierno conservador de Andrés Pastrana en

En el ínterin tuvo tiempo de conspirar en 1997 para derrocar al presidente liberal Ernesto Samper, promoviendo una especie de Golpe de Estado blando, para "reestructurar" Colombia, mediante un pacto nacional e internacional. El ex jefe paramilitar SalvatoreMancuso declaró hace tres años que Santos llegó a pactar con la guerrilla un alto el fuego en apoyo de su operación.

"Voy a acabar con la culebra de las FARC", afirmó el candidato

Desde sus tribunas en el diario El Tiempo, propiedad de su familia hasta su venta al GrupoPlaneta, Santos atacó continuamente al presidente venezolano Hugo Chávez, apoyando el golpe que trató de derrocarlo en 2002, una intentona que contó con el respaldo del Gobierno español de JoséMaría Aznar, tal y como reconoció posteriormente el ministro de Exteriores socialista Miguel Ángel Moratinos.

Tampoco es particularmente amigo del Ecuador de Rafael Correa, cuyo territorio invadió y bombardeó para acabar con el número dos de la guerrilla de las FARC, Raúl Reyes en marzo de 2008. La operación le valió una orden de busca y captura emitida por la justicia ecuatoriana.

Arrogante y elitista, Juan Manuel Santos no se ha sometido nunca a una elección popular. Su falta de química con el presidente Uribe finquero paisa (oriundo de Antioquia) y ajeno a los cenáculos políticos bogotanos, que lo llamó a su lado como ministro de Defensa para que dejara de conspirar por su cuenta quedó en evidencia en los numerosos desmentidos que siguieron a sus declaraciones belicosas contra sus vecinos.

También dice mucho del candidato su protagonismo que opacó incluso al del presidente Uribe en ocasiones tan decisivas como la operación Jaque, en la que fue liberada Ingrid Betancourt.

Falsos positivos

Con las mayorías en la intención de voto sin definir, el candidato sabe que presentarse como simple continuista del uribismo tiene sus riesgos. El electorado, que siempre ha apoyado mayoritariamente a Uribe, también se ha manifestado críticamente sobre sus políticas más allá de la gestión de la seguridad, especialmente en salud, corrupción y desempleo.

Conocido tránsfuga, fue ministro con Gaviria, Pastrana y Uribe 

En su presentación como candidato ayer martes, Santos se mostró hábilmente como continuador de Uribe en lo que le puede representar popularidad "voy a acabar con la culebra de las FARC", dijo y a la vez marcó distancias en cuestiones sociales, como el empleo precario.

Santos tiene a su favor que la campaña va a ser muy corta, apenas dos meses, poco tiempo para que sus adversarios tengan tiempo de mostrar aspectos tan negativos de su trayectoria como el escándalo de los "falsos positivos", los casos de civiles asesinados y presentados como guerrilleros muertos, ocurrido durante su gestión.