Lunes, 8 de Marzo de 2010

Varela, no es Desván de los Monjes sino Fayado de los Monjes

El conselleiro que tildó la cultura gallega de "acomplejada y ensimismada" dinamita la toponimia con su "castellanización a la brava"

HENRIQUE MARIÑO ·08/03/2010 - 19:55h

Roberto Varela, conselleiro de Cultura, junto a Alberto Núñez Feijóo. EFE

La toponimia gallega, acostumbrada a sufrir los embates de la chapucera traducción al español, que tantas perlas para el olvido nos ha dado, vuelve a ser víctima de la conversión automática sin que los perpetradores de la barrabasada lingüística tengan en cuenta su origen etimológico o su propio significado.

Pensemos, por ejemplo, en la turística Sangenjo, villa inexistente a todas luces: puestos a denominarla en español, habría que hablar de San Ginés, exónimo del gallego San Xenxo y patrono de la villa pontevedresa de Sanxenxo.

O en Niño de la Guía, una traslación al castellano un tanto desorientada, ya que la parroquia ourensana, cuyo nombre es Niñodaguia, hace referencia al nido de un águila y no al nieto del Coronel Tapioca.

Ejemplos en el mapa autonómico no sobran, o sobraban: Puente del Puerto o Puenteceso, en la Costa da Morte, han sido utilizados durante años con una naturalidad pasmosa por villanos y forasteros; nadie, en cambio, le llama Puentevedra a la ciudad y provincia gallega. Aunque las aberraciones toponímicas, mal que nos pese, abundaban tanto en placas y documentos oficiales como en la imaginación de los propios paisanos: hace años conocí en Madrid a un muchachote recién aterrizado procedente la parroquia lucense de Frexulfe.

- Y eso, ¿por dónde queda? —le pregunté.

- En el ayuntamiento de Valle de Oro —respondió, sin que pudiese adivinar su áurea ubicación hasta que (la traducción mental simultánea es lo que tiene, que tanto te hacer un roto en el diccionario como te ayuda a recomponer el término) di con Valadouro o, si lo prefieren, con O Valadouro.

"Castellanización a la brava"

Metidos en harina —un apellido que podría derivar, en plena escalada traductora, de Fariña, aunque si nos atenemos a los ejemplos de nombres de lugar anteriores sería rebautizado como Farina, en plan flamenco—, no deja de resultar ridículo el happening del conselleiro de Cultura de la Xunta de Galicia, que se ha sacado de la manga un Desván de los Monjes, elevando el listón de los atentados toponímicos. Sólo en tono irónico y jocoso se ha escuchado tamaño desvarío, del tipo Bueymuerto, o sea, Boimorto, aunque los comentarios a pie de página están abiertos para elaborar un arriba diez, por aquello del top ten, de las traducciones más desafortunadas o "castellanizaciones a la brava", que diría Toxo.

Roberto Varela Farina, digo Fariña, ha negado durante días que durante una intervención en Fitur, la feria de turismo que se celebra en Madrid, denominase a Sobrado dos Monxes como Desván de los Monjes (inenarrable) cuando se dirigía a público y autoridades para promocionar el Xacobeo.

También llamó Toro a Touro, aunque hay que reconocer que, en un arrebato de cordura, le llamó Boimorto a Boimorto, un mérito que debería ser atribuido al traductor, que en este caso acertó.

Esa cultura gallega, tan "acomplejada"

No es la primera vez que Varela mete la pata, como cuando calificó la cultura gallega de "acomplejada y ensimismada" (el conselleiro, antes de llegar al poblachón que alberga la sede de la Xunta, era cónsul en Nueva York; no hay nada como ver mundo), aunque luego se defendió diciendo, al contrario que Rosa Díez, que no lo había dicho en el sentido más peyorativo del término. También negó el affaire Desván (señor conselleiro, mola más Fayado de los Monjes, de corazón) porque, se justificó, hay que ser estúpido —palabras textuales—  para pensar que él podía haber pronunciado eso, por lo que sugirió a los talibán de la toponimia y el diccionario que dejasen de buscar trapalladas en Internet.

Mala suerte. Aquí, sus toros y desvanes. Y acullá, el testimonio del alcalde de Fene (le propongo, a partir de ahora, llamar a esta villa hierrolana como Hene), que se había pasado por Ifema. Que sepa que, tras escuchar su conferencia, a poco más se lo llevan al Hospital Universitario de la Paz con un esguince de tímpano, porque leer ciertas cosas duele, pero oírlas ya no le cuento.

Actualización: Roberto Varela pide disculpas por traducir los topónimos

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