Lunes, 8 de Marzo de 2010

Miliband dice que apoyó la invasión por considerar que Sadam suponía un "peligro"

EFE ·08/03/2010 - 14:18h

EFE - El ministro británico de Asuntos Exteriores, David Miliband (dcha), abandona la Comisión de Investigación sobre la Guerra de Irak en Londres, Reino Unido, hoy 8 de marzo de 2010. Miliband ha asegurado que se tuvo que invadir Irak para mantener la credibilidad de la ONU.

El ministro de Exteriores de Reino Unido, David Miliband, apoyó la invasión a Irak en el 2003 por considerar que el régimen de Sadam Husein suponía "un peligro" para la paz y la seguridad mundial y porque había que "preservar" la autoridad de las Naciones Unidas.

Durante su comparecencia hoy ante la comisión que investiga la guerra de Irak, Miliband dio su punto de vista sobre las circunstancias que rodearon la invasión desde su actual posición como titular del "Foreign Office".

El ministro afirmó que la implicación de Reino Unido en esa operación militar fue crucial por el riesgo que planteaba el régimen de Sadam al resto de países.

"Voté a favor de la guerra porque creo que la amenaza que planteaba Sadam a las Naciones Unidas constituía un peligro en sí misma a la paz y la seguridad internacional, y había que preservar la autoridad de las Naciones Unidas", dijo.

Miliband, responsable de la cartera de Exteriores desde junio de 2007, agregó que "todos los servicios de inteligencia del mundo" consideraron entonces que el dictador iraquí contaba con "material" que podía "suponer un peligro".

No obstante, manifestó también su desacuerdo con el ex vicepresidente del Gobierno de Estados Unidos, Dick Cheney, cuando éste declaró que Irak era un "epicentro del terrorismo".

Si bien reconoció que la guerra generó "divisiones" dentro de la comunidad internacional, Miliband, que durante esa época trabajaba en la secretaría de Estado de Educación, sostuvo que de no haberse procedido a la invasión, la autoridad de las Naciones Unidas habría sido "gravemente minada".

En su intervención, Miliband acusó a Naciones Unidas de haberse mostrado "débil a la hora de llevar a cabo sus amenazas a Sadam".

El pasado viernes, el primer ministro británico, Gordon Brown, compareció también ante la comisión Chilcot, frente a la que asumió su parte de responsabilidad en la decisión de embarcar al Reino Unido en la guerra al recordar que Irak suponía una "amenaza".

Brown, entonces ministro de Finanzas, también negó categóricamente que escatimara gastos para cubrir las necesidades del Ejército.