Sábado, 6 de Marzo de 2010

Zapatero da por superada la ‘crisis Haidar’ con Marruecos

Los intereses económicos marcan la primera cumbre de la Unión Europea con el reino alauí

GONZALO LÓPEZ ALBA ·06/03/2010 - 23:25h

Rodríguez Zapatero, junto al primer ministro marroquí y el presidente de la Junta de Andalucía. ARSENIO ZURITA

José Luis Rodríguez Zapatero puso ayer la venda antes que la herida y adelantó su respuesta a la contestación organizada por diversos colectivos al socaire de la primera cumbre entre la Unión Europea y Marruecos, que hoy sacará a las calles de Granada a los defensores de la autodeterminación del Sáhara -con Aminatu Haidar a la cabeza-, a los críticos con la situación de los derechos humanos en el reino alauí y a los agricultores que se consideran perjudicados por el trato comercial preferente que el país vecino recibe de la UE.

El presidente del Gobierno español, anfitrión de la cumbre, dio por totalmente superada la crisis diplomática con Marruecos que provocó a finales del año pasado el caso Haidar. Lo hizo aprovechando su intervención en la clausura de la reunión empresarial celebrada como preludio de la cumbre institucional y en presencia del primer ministro marroquí, Abbás El Fassi, con el que más tarde se reunió durante media hora.

"El clima diplomático y político favorece, y mucho, la actividad, la inversión y la relación empresarial. Tenemos la suerte de que los dos ministros de Asuntos Exteriores son grandes amigos. Lo tienen acreditado porque superan de vez en cuando algunos asuntos nada fáciles y además lo hacen siempre con un gesto de amistad y entendimiento entre España y Marruecos. Me siento orgulloso de que tengamos esas relaciones. Todo lo que es importante para Marruecos es importante para España y para la Unión Europea", dijo el presidente español, en una declaración improvisada que no estaba recogida en el discurso que fue distribuido a los medios de comunicación.

El presidente defiende "una gran alianza" de la UE con el país magrebí

Haidar, tras lograr su regreso a El Aaiún después de 32 días de huelga de hambre en Lanzarote, reaparecerá hoy en España en lo que constituirá el acto estelar de la cumbre paralela promovida por los independentistas saharauis y sus simpatizantes en España.

El acto que sirvió de preludio a la cumbre oficial, y en el que participaron más de 250 empresarios, dejó claro que el interés de la Unión Europea y de los gobiernos de España y Marruecos es "rentabilizar" al máximo las posibilidades económicas derivadas del "estatuto avanzado" de relaciones establecido en 2008.

Zapatero defendió "una gran alianza" de la Unión Europea y Marruecos como "opción estratégica", y apuntó como gran objetivo de la cumbre "sellar" esa entente, a la que atribuyó dimensión "política, económica y de convivencia social". El presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durão Barroso, se mostró partidario de promover una zona compartida de libre comercio. Y el primer ministro de Marruecos citó a su rey, Mohamed VI, para subrayar la voluntad de su país de desarrollar "todas las posibilidades, políticas y económicas, para construir una asociación rentable para todas las partes".

La ausencia de Mohamed VI

La cita sirve de plataforma para el encuentro de más de 250 empresarios 

La ausencia de Mohamed VI resta brillo a la cumbre, pero a la cita se ha llegado con este dato ya descontado del balance final. El Gobierno español exploró la posibilidad de su asistencia, pero el rey marroquí no suele acudir a foros multilaterales y, según periodistas de su país desplazados a Granada, está "volcado en asuntos internos". La delegación marroquí la integran seis ministros, además de El Fassi.

Por el lado europeo, en el marco del difícil acoplamiento de la nueva arquitectura institucional, Barroso acompañó a Zapatero en la clausura de la reunión empresarial, pero no estuvo el presidente Van Rompuy, que presidirá la reunión de hoy, en la que por primera vez representará a la UE en una cumbre con un país tercero. El ministro español de Asuntos Exteriores suplirá la controvertida ausencia de la Alta Representante para la Política Exterior, Catherine Ashton.