Domingo, 7 de Marzo de 2010

"A ese de madrugá se lo llevaron a la tapia"

Francisca Córdoba, hija del único identificado, y otras familias recuerdan el horror

M.F. ·07/03/2010 - 08:00h

"Nuestra historia duele", afirma Francisca Córdoba. Tiene 75 años y recuerda que en la fosa en la que estaba enterrado su padre nunca faltaron flores. "Venían a por nosotros", cuenta. Es la única persona que, por ahora, sabe con cierto grado de certeza cuáles son los restos de su padre. "El enterrador lo conocía, así que nos dijo en qué sitio estaba su cadáver. Por fortuna no le echaron cal", asegura.

Paca, como la conoce todo el mundo, estaba allí, a pie de zanja, cuando sacaron los restos de su padre, Vicente Córdoba. Cogió, entonces, emocionada un huesecito. "Estaba de laíto. Casi me caigo", recuerda. Según su marido, Miguel, Paca tiene una memoria de elefante. En uno de sus primeros recuerdos, rememora que iba un día sí, otro no, con su madre a la cárcel de Málaga, donde su padre estaba preso "por haber piropeado a una mujer". Corría el verano de 1937. En la puerta del penal tenían la costumbre de dejar una lata con comida. Ese día, esperaron a que alguien les cambiara la lata llena por otra vacía, pero nadie acudió. "Y mi madre ya preguntó. ‘A ese de madrugá se lo llevaron a la tapia', le dijeron", se lamenta.

Una historia casi calcada vivió Antonio Pérez, quien acudió al auditorio Pablo Picasso de Málaga a la presentación del informe de la fosa común de San Rafael. Antonio perdió a su padre cuando casi era un bebé. "Durante años creí que lo que me explicaban en el colegio, como los mandamientos, era sagrado. Hasta que comprendí que los que habían escrito No matarás habían asesinado a mi padre". "Era una política de tierra quemada. A los prisioneros -añade- había que alojarlos y alimentarlos y, por temor a futuras represalias, decidían matarlos".

En el mismo lugar, Manuel Muñoz retoma el relato y cuenta que, con siete años, mataron a su progenitor y reclutaron a su hermano. "Aquellos que habían asesinado a mi padre querían que mi hermano hiciera lo mismo con otros y, como se negó, lo maltrataron hasta la muerte con 18 años", asegura. "En menos de cien días perdí a mi padre y a mi hermano, y metieron en la cárcel a mi madre. Por roja nos dijeron".

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