Sábado, 6 de Marzo de 2010

Tsumori Chisato lleva a la mujer a Turquía y Chapurin a Siberia

EFE ·06/03/2010 - 19:03h

EFE - Una modelo desfila con una creación de la colección Otoño-Invierno 2010/2011 de Tsumori Chisato, hoy en la Semana de la Moda de Paris, Francia.

A la espera de que Gaultier y Loewe revelen sus secretos Prêt-à-Porter para el invierno que viene, la modista japonesa Tsumori Chisato celebró hoy sus 20 años de moda con un viaje a Turquía y el ruso Igor Chapurin ofreció un estilo siberiano de mujer amante del negro, la minifalda y las pieles.

A escasa distancia de la recién inaugurada exposición en el Louvre "Santa Rusia", principal manifestación del Año Francia-Rusia 2010, con gran parte de sus piezas inéditas para el público francés, Chapurin rindió homenaje a su país.

En particular celebró la belleza de la "Terra Incognita" siberiana y la fortaleza de sus mujeres.

Lo hizo con cierta premura, pues sus maniquíes recorrieron a paso especialmente ligero la ancha pasarela de la sala Le Nôtre del Carrousel del Louvre.

Sin que se lo impidieran en ningún momento los altísimos tacones de sus zapatos, a menudo con el empeine cubierto y acharolados.

Muy presente en las pasarelas de París del otoño-invierno 2010-2011, Chapurin tampoco escapó a la norma de cubrir el pie casi por entero, casi hasta los tobillos, para dar mayor presencia a las piernas femeninas, bajo un indispensable vestido corto, una mini evasé o un "short".

Sus colegas Viktor & Rolf, grandes amantes también del negro para el invierno próximo, de la minifalda y de las pieles, optaron directamente por el calcetín, que sobre su pasarela podrá portarse combinado tan sólo con un body de escote palabra de honor, negro de preferencia, pero también blanco o beige.

Con Chapurin, cuando las piernas se luzcan más allá de un pantalón corto, se combinará con chaquetón trapecio de cuero negro, o será marrón, con chaquetón de amplísimas solapas de piel de zorro.

Mientras que Viktor y Rolf optaron por dejar al natural las piernas al descubierto, el modisto ruso encontró vital cubrirlas con confortables medias opacas, "leggings" o pantalones ajustados como una segunda piel.

Junto con las formas asimétricas, otros elementos claves de su invierno siberiano serán las capas, de pieles o de cuero, y los pequeños chales que parecen sustentar voluminosos cuellos de pieles.

Sus abrigos-capucha y mantones-capucha de Chapurin serán de una sola pieza, abiertos en círculo para dejar ver el rostro, en medio de una pirámide a veces de piel que irá de la cabeza a los hombros, como si el cuello no existiera, oculto por completo.

Guantes grises de charol, minivestidos de colores metálicos, verdes y plateados; monos negros, o de terciopelo dorado, y el pelo recogido con un moño en la coronilla, añadieron junto con algunos toques burdeos y verde esmeralda nuevos matices a la belleza de esa "Terra Incognita" de frío glacial que quiso evocar Chapurin.

De otro lado, la quinta jornada de desfiles Prêt-à-Porter de París, que hoy también contó con las propuestas de Junya Watanabe, Haider Ackermann, Cacharel, Sophia Kokosalaki, Ann Demeulemeester y Comme des Garçons, se fue a Turquía pasando por Japón.

La responsable fue la modista nipona Tsumori Chisato, quien para celebrar sus 20 años de moda en París cruzó el Mediterráneo en busca de exotismo.

Su ideal de mujer invernal será pues, oriental, a la turca; ultrafemenino incluso cuando la inspiración venga claramente de un uniforme militar beige con bolsillos de cuero burdeos.

En contraste con el negro dominante en algunas pasarelas del día, la suya se llenó de colores mezclados entre sí, y de pantalones bombachos, de túnicas y capas etéreas, construidos sobre tejidos transparentes, estampados con motivos multicolores y rayados, a la veneciana.

Con Tsumori Chisato, joyas, accesorios y bordados podrán celebrar "Las mil y una noches" con lámparas de Aladino de color rosa, verde jade o turquesa, y adornar conjuntos que se llevarán sobre botas doradas, blancas o plateadas, botines o sandalias, a menudo con el empeine cubierto.