Sábado, 6 de Marzo de 2010

Pasaban empieza por el tejado

La burocracia china complica a la vasca su carrera por los ochomiles

RAFAEL CARBONELL ·06/03/2010 - 10:48h

AFP - Pasaban, durante su ascenso al Kangchenjunga.

"Si hago cumbre en el Shisha Pangma, me como el Annapurna", anunció Edurne Pasaban (Tolosa, 1973) hace tres semanas. La alpinista tenía un plan perfectamente planificado para concluir la colección de las 14 cimas más altas del mundo, convertirse en la primera mujer del planeta en conseguirlo y escribir su nombre al lado de los 17 hombres que lo han logrado. Una lucha que debía alcanzar el máximo interés en mayo al coincidir Pasaban con Eun-Sun Oh en el Annapurna (8.091 metros), el último ochomil que le falta a la coreana.

Pero no habrá duelo. El jueves, un día antes de partir hacia el Himalaya, China comunicó que le denegaba a Pasaban el permiso para ascender al Shisha (8.027 metros) durante el mes de marzo, retrasándolo hasta abril.Este contratiempo obliga al grupo de Pasaban a medir su capacidad y técnica alpina en el Annapurna, una de las montañas más temidas en el Himalaya.

No por su altura, sino porque provoca un enorme respeto desde que fue el primer ochomil en ser coronado, en 1950, por un grupo francés. Según datos de 2004, la llamada Montaña Maldita tiene un coeficiente de peligrosidad del 40% -55 fallecidos en 137 ascensiones-, el más elevado del Himalaya. Uno de los últimos muertos, en verano de 2008, fue el alpinista navarro Iñaki Ochoa de Olza, tras un fracasado intento de rescate. El Annapurna es el ochomil menos ascendido y el que todos los himalayistas dejan para el final por su compleja ascensión, llena de trampas.

El Annapurna es el pico menos ascendido, siempre se deja para el final 

Pasaban, su primo Asier Izaguirre, Alex Chicón, Ferran Latorre y el incorporado Nacho Orviz conocen estos peligros. Y muy especialmente Latorre (Barcelona, 1971), considerado uno de los mejores alpinistas españoles de alta dificultad, que en 1999 ya holló el Annapurna junto con Juan Oiarzabal, cima con la que el vasco terminó la colección de los 14 ochomiles. "La ruta normal no tiene grandes dificultades técnicas, pero el peligro radica en la inestabilidad de sus nieves", cuenta Latorre.

"Si el tiempo acompaña y conseguimos asegurar bien la ruta hasta el campo 4, situado por encima de los 7.000 metros, la cima será nuestra. El máximo peligro se halla entre el campo base y los dos primeros campos superiores, ruta muy amenazada por seracs (muros de hielo), muy inestables", añade.

El Annapurna aguarda a Pasaban. Si hace cumbre, el Shisha lo tiene a su alcance y, con ello, la querida colección. Y sabe que cuenta con Latorre, cima en la que ha ascendido en dos ocasiones, para concluir su paseo por las cumbres del planeta.