Viernes, 5 de Marzo de 2010

La última carambola del ‘efecto Camela’

El Barrio y Fondo Flamenco son superventas y llenan pabellones sin la maquinaria de márketing de las ‘majors’

JESÚS MIGUEL MARCOS ·05/03/2010 - 22:56h

El Barrio.

El efecto Camela vuelve a repetirse. En los años noventa, el famoso trío de techno-rumba vendió miles de cintas casi sin apoyos. El boca a boca, las fiestas de los pueblos y el mercado negro de casetes en rastros y gasolineras generaron un fenómeno sin parangón en la escena musical española. Una verdadera demostración de independencia que en el siglo XXI han emulado, a su manera, artistas como El Barrio, Fondo Flamenco y Las K-Narias, francotiradores superventas que al esquivar las multinacionales son ignorados por los grandes medios, lo que no impide que vendan miles y miles de discos.

El Barrio, por ejemplo, ha figurado entre los 50 artistas más vendedores en las listas de Promusicae en las últimas temporadas y hace poco llenó tres días seguidos el Palacio de Deportes de Madrid. Desde la pequeña discográfica sevillana Senador, este superhéroe del rock aflamencado consigue discos de oro con mucha más facilidad que la mayoría de artistas de sellos multinacionales. "Mis poderes son bastante naturales: son mi música, mis canciones que han conseguido llegar a la gente", responde José Luis Figuero, Selu, alma y cerebro de El Barrio.

Los chicos de Fondo Flamenco también han experimentado el efecto Camela. En su caso, el boca a boca no viajaba en cintas de cromo, sino a través de la Red. "Colgamos unas canciones y se movieron solas. No hicimos nada", explica Alejandro Astola, uno de los cantantes de la formación. Con 13 años, se juntó con dos amigos del instituto y empezaron a hacer canciones por diversión. "No teníamos intención de ser músicos. Cantábamos para nuestros amigos y ya está. La repercusión a través de Internet hizo que llegáramos a todos lados. Hay gente hasta en Suramérica. Tenemos club de fans en Colombia y México, y eso que allí no hemos pegado ni un cartel", indica Astola, a punto de cumplir 20 años.

Astola: "Los temas se movieron solos, nosotros no hicimos nada"

Tras publicar su segundo disco, también con Senador, Fondo Flamenco ya llenaba de adolescentes ("especialmente chicas") el Palacio Vistalegre de Madrid, un recinto para 10.000 personas. Una canción dedicada al Betis, su equipo del alma, amplió su onda expansiva. Sin embargo, Astola se asustó de las dimensiones que estaba tomando el grupo incluso antes de debutar: "Al principio hicimos un montón de conciertos que siempre se llenaban, en bares y discotecas, principalmente. Cuando ya íbamos a firmar, el mánager nos pidió que tocáramos en Lepe. Allí tocamos un tema inédito y, aunque no se sabían la canción, toda la gente lo recibió saltando y bailando. Nos impresionó". La canción se titulaba Escúchame mujer y a día de hoy tiene 12 millones de visitas en YouTube.

Ni Selu ni Astola quieren oír de discográficas multinacionales. "Prefiero estar solo", responde tajante el joven de Fondo Flamenco. El Barrio, un artista de carácter introvertido que cuida hasta el extremo su intimidad ("sin sombrero todavía guardo el anonimato, aunque cada vez menos"), tampoco parece obsesionado por ampliar su público más allá de nuestras fronteras: "Alguna vez me han ofrecido tocar en América, pero no he querido ir. Si me dan a elegir, prefiero tocar en Cádiz".

El Barrio: «Me han ofrecido tocar
en América, pero yo prefiero Cádiz»

Lo que quiere la gente

El motivo de su éxito es sencillo: hacen canciones que conectan con la gente a la primera. "El secreto está en hacer las cosas con sentimiento y pensando en la gente que te va a escuchar. Hablar de temas candentes de la sociedad, utilizar lenguaje urbano...", explica El Barrio. "Por mucho márketing que tengas, al final la gente manda", añade Astola, que defiende con ahínco la importancia de las letras en su música: "Tienen que ser coherentes, psicológicas, que te hagan pensar. Te tienen que llevar a un sitio donde no has estado o hacerte ver algo, como si fueran una película".

Ambos artistas parecen cómodos en ese espacio de éxito alternativo en el que se mueven. A Astola, además, no le va el famoseo y prefiere evitar situaciones como esta: "Estaba en una tienda y apareció una niña gritando y me lió el taco. Todo el mundo mirándome y preguntándose quién era yo. Y el de la tienda, claro, asustado". Famosos, pero a su manera.