Sábado, 6 de Marzo de 2010

‘Tártalo’, la nueva bomba de ETA

El mítico cíclope vasco da nombre a una trampa para los tedax que se activa al contacto con la luz

PEDRO ÁGUEDA ·06/03/2010 - 09:44h

EFE - Agentes portugueses manipulan explosivos hallados en la localidad de Óbidos.

Las fuerzas de seguridad se encuentran en alerta ante un nuevo modelo de coche bomba ideado por el aparato logístico de ETA. Documentación incautada recientemente revela un plan para hacer pasar a los terroristas por campistas que viajan en una furgoneta. En su interior, una falsa cama esconderá un artefacto con más de media tonelada de amonitol, el potente explosivo con el que los terroristas destrozaron la casa cuartel de Burgos en agosto.

Según el documento interceptado, la bomba será programada con un temporizador para estallar a la hora elegida, pero incluirá un segundo y novedoso mecanismo por si la policía da antes con ella. Los artificieros se enfrentarán entonces a una caja sin cables visibles que esconde una célula fotoeléctrica (LDR). En el momento de abrir la caja, el contacto con la luz provocará la detonación de la carga.

Ese sistema LDR ha sido rebautizado por ETA con el nombre de Tártalo, el gigante de un solo ojo en la frente perteneciente a la mitología vasca. "En el caso de que el enemigo intente desactivarlo, se encontrará en primer lugar con la caja. Para cortar los cables tendrán problemas y, al abrir la caja del dispositivo, con la presencia de luz, ¡¡¡boom!!!", describe el documento en poder de las fuerzas de seguridad.

Cinco de los nuevos dispositivos fueron interceptados el 9 de enero en Zamora

A este documento se añade el hallazgo de cinco dispositivos LDR o Tártalo en la furgoneta intervenida a ETA en Zamora el 9 de enero. El vehículo se dirigía al taller de bombas instalado por la banda dos meses antes al norte de Lisboa. En la furgoneta Iveco, la Guardia Civil también encontró 25 relojes Casio de los que la banda ha elegido para su nuevo modelo de bomba.

ETA opta ahora por furgonetas de cualquier modelo, siempre que sirvan para simular que van a ser utilizadas de cámping. Dentro, una cama figurada ocultará el artefacto. Los etarras introducirán el explosivo en un cubo de PVC, que a su vez irá forrado con una plancha de fragmentos de madera, prensados y mezclados con cola. Encima colocarán un colchón y unos cojines. La parafernalia del comando campista se completará con una mesa y unas sillas situadas al final de la furgoneta, junto a la puerta trasera.

Secuestrar a los dueños

En el documento se señala que el robo de la furgoneta no debe haber sido denunciado, por lo que ETA planea recurrir de nuevo al método del secuestro de su dueño.

La potente bomba iría camuflada en una furgoneta para hacer cámping

Tradicionalmente, la organización terrorista intentaba sortear los controles robando coches a los que colocaba placas falsas de matrícula, con la numeración de otro vehículo del mismo modelo y color. En el atentado de la T-4, que sirvió para romper la última tregua, ETA robó una furgoneta a un joven guipuzcoano que acampaba en el sur de Francia, reteniéndolo cuatro días. Para que su familia no se inquietase, el joven fue obligado a enviar mensajes SMS simulando que estaba bien.

La ofensiva de ETA de los últimos meses incluía la creación de una segunda base logística en Catalunya, pero la detención en Portbou de Marcos Faustino Alvarez el 16 de febrero frustró los planes de la banda. Esas instrucciones se las había impartido Mikel Oroz Torrea, Peru, figura emergente en el aparato logístico de la banda. Por encima de él, las fuerzas de seguridad sitúan a Eneko Gogeaskoetxea, experto en la fabricación de explosivos y hermano de Ibon, el jefe del aparato militar detenido por la Guardia Civil el pasado domingo en Normandía.

Contra los artificieros

La organización terrorista ha retomado con intensidad las trampas a los tedax desde el último alto el fuego. El comando Vizcaya que actuó hasta julio de 2008 intentó cazar a los técnicos de la Ertzaintza. El 11 de julio de 2007 avisó de la colocación de una bomba en los juzgados de Getxo, pero no habló de la colocación de una segunda. Un fallo en esta última impidió que estallase. Este mismo grupo guardaba un dispositivo del tipo Tártalo en uno de los zulos hallados tras su desarticulación.

El comando Asti, autor de los asesinatos de Inaxio Uría e Isaías Carrasco, persiguió una masacre de ertzainas el 16 de enero de 2009. Avisó de la colocación de una bomba en el monte Arnotegi, en Hernani. En el camino colocó otros dos artefactos conectados a sendos cables escondidos en la hierba. La desactivación de aquellas bombas permitió recoger las huellas de uno de los terroristas, su detención y la desarticulación del comando.

Las distintas unidades de los servicios antiterroristas de Policía Nacional y Guardia Civil ya han sido avisadas de los últimos planes de ETA.