Sábado, 6 de Marzo de 2010

Marruecos fuerza al exilio a las voces libres de su prensa

Los fundadores del semanario ‘Le Journal’ han tenido que exiliarse por el acoso del régimen

TRINIDAD DEIROS ·06/03/2010 - 09:06h

El periodista marroquí Ali Amar, el pasado miércoles, junto a un quiosco de prensa en Madrid. Reyes Sedano

Aboubakr Jamai y Ali Amar han sido el rostro de un Marruecos diferente; el de un país que a finales de los noventa dio pasos que alimentaron la esperanza de una democracia. Al calor de ese anhelo, estos dos periodistas fundaron en 1997 la que ha sido la voz más libre de la prensa marroquí: Le Journal, un semanario cuya sentencia de muerte firmó un tribunal de Casablanca el 27 de enero.

El pretexto fueron las deudas de la publicación, producto de multas millonarias impuestas por una Justicia "instrumento del Estado para castigar a los opositores", como la define la Asociación Marroquí de Derechos Humanos.

Pero ya antes, en 2007, uno de los fundadores del semanario, Aboubakr Jamai, había tenido que marcharse al exilio con lo puesto. El Estado le forzó a partir privándole de su medio de vida y embargando sus bienes. La excusa era que como accionista debía cubrir las deudas de su creación.

El pasado mes de enero, dos días después de que se ejecutara el embargo de Le Journal, otro de sus fundadores, Ali Amar, salió a toda prisa del país "con una maleta" y un visado a punto de expirar.

A este periodista, la todopoderosa camarilla del rey tenía algo más que reprocharle. El año pasado publicó Mohamed VI, el gran malentendido, en el que se describe a un rey colérico, caprichoso e inmensamente rico en un país en el que los pobres son legión. La revista Forbes calcula que la fortuna de Mohamed VI es de 2.500 millones de dólares.

"Temía la cárcel", explica Amar en una cafetería de Lavapiés. Sin embargo no ha huido del país "sólo por la amenaza de la prisión, sino porque en Marruecos no hubiera podido denunciar la muerte política de Le Journal". Amar ha estado un mes en Madrid con un permiso de residencia temporal que le concedió el Gobierno. Ayer obtuvo el visado de la embajada de Francia para viajar a París, donde espera rehacer su vida. Hoy, en Granada, la UE comienza su primera cumbre con Marruecos y él denunciará la represión en su país.

Una amenaza estéril

Aboubakr Jamai, primer director de Le Journal, dejó el año pasado Estados Unidos y se instaló en Murcia, de donde es originaria su mujer. También vive en el exilio, pero la amenaza de la prisión no ha bastado para disuadirle de volver a su país cuando le parece. Desde Casablanca, dice que "si alguna vez" le condenan, volverá "para ingresar en prisión".

Pero, ¿qué era lo que molestaba tanto de este semanario? "Nuestras investigaciones sobre la depredación económica del rey; sobre sus inversiones en casinos de Macao [el islam prohíbe los juegos de azar], y nuestras críticas a la forma abyecta en la que se trató el caso de Aminatu Haidar", son ejemplos que da su director.

El año pasado, Jamai comenzó de nuevo a escribir los editoriales de Le Journal, algo que no gustó al entorno del rey. En esa misma época, "Mounir Majidi, el secretario personal del monarca, organizó una reunión con los anunciantes para ordenarles que no contrataran publicidad en Le Journal". No era la primera vez. "Entre 2000 y 2001, la publicidad cayó un 80%", recuerda Jamai.

'Le Jounal' investigó la fortuna del rey y criticó el caso Haidar

Entre la asfixia publicitaria y las multas exorbitantes, Le Journal no podía ni pagar la seguridad social de sus trabajadores. La revista había llegado hace poco a un acuerdo para ponerse al día a plazos. Un compromiso infrecuente en un país en el que, según el diario digital Mediapart, la seguridad social tiene 1.400 millones de dólares de impagados.

En 2009, uno de los más estrechos colaboradores del monarca "había contactado con Fadel Iraqi" [el principal accionista] para proponerle la venta de la publicación a un hombre de negocios también cercano al rey", explica Jamai.

No bastó. Cuando se supo que el periodista pensaba "montar otra publicación con el dinero que quedara tras pagar las deudas", el comprador "desapareció" .