Viernes, 5 de Marzo de 2010

"Está claro que no soy de derechas... ni de izquierdas"

Pérez Reverte reivindica el espíritu de la Pepa ante quienes "abusan en balde" de la palabra "liberal"

ÁNGEL MUNÁRRIZ ·05/03/2010 - 08:00h

Pérez Reverte visitó ayer Cádiz y San Fernando, ciudades en las que ambienta su novela El asedio, que ya tiene trazas de superéxito.

Con una media sonrisa entre irónica e indolente permanentemente colgada de los ojos, Arturo Pérez Reverte se pegó ayer en Cádiz una extenuante mañana de promoción de su nueva novela, El asedio, sin desatender ni una sola cuestión y prestándose a todos los posados que le solicitaron.

Si —como repiten algunos— le sobra chulería, ayer se la guardó en el largo abrigo marrón. Atendió citas con políticos locales, callejeó por el centro explicando a la prensa cómo era Cádiz en ese 1811 que él recrea en su novela, bajó hasta la orilla de la playa de La Caleta, firmó libros a tenderos espontáneos y se fotografió con aire seductor junto a al menos un par de admiradoras.

Si hay un escritor —y un escritor estelar, un prolífico autor de best sellers, no un novato que pide paso— que entiende de verdad de qué va una jornada de promoción con pegada y se presta al juego sin asomo de fatiga, es Pérez Reverte. "Es que yo he sido puta antes que monja", explica en corto el ex reportero. "Esto es parte del trabajo, y yo soy un escritor profesional. Desconfía de esos que van de trascendentes".

Así que Arturo Pérez Reverte fue ayer a Cádiz a trabajar. Concretamente, a abrir en la ciudad en la que ambienta su última novela el carrusel de presentaciones del libro que se le viene encima.

El guión de la jornada estaba escrito, y empezaba por el photocall y la rueda de prensa en el ayuntamiento con la alcaldesa, Teófila Martínez, que anda de promoción de los actos del bicentenario de la Pepa, en 2012, y a la que la visita del creador del capitán Alatriste le vendrá de perlas para acaparar portadas en la prensa local.

Se rebela ante cualquier intento de colgarle una etiqueta ideológica

El escritor, complaciente, agradeció a la alcaldesa la ayuda prestada en sus visitas a Cádiz, expresó su apoyo a los actos del bicentenario y expuso su intachable, y ya conocido, discurso promocional de la novela.

En resumen, aquel Cádiz liberal de 1811 fue el sueño de lo que España pudo ser y no fue. O, dicho por él: "Conocer la historia del XVIII y del XIX es entristecerse. Mientras Francia descabezaba un Antiguo Régimen de sotanas y cetros, aquí hicimos una Constitución sin cambiar el país y una revolución sin descabezar el poder de un régimen imposible de convencer con la palabra".

Sin dogmatismo

Ese, a grandes rasgos, era el guión. Pero había más. Porque Pérez Reverte reacciona al contacto con la polémica como la gasolina al contacto con el fuego. Intentó evitar salirse demasiado —"nos estamos apartando de la novela", advirtió una vez—, pero acabó entrando al trapo. Por ejemplo, cuando fue preguntado acerca de su adscripción ideológica. ¿Es Pérez Reverte de izquierdas o de derechas?

El escritor, que fue "puta antes que monja", lo da todo en la promoción

"No entiendo esa necesidad de trazar líneas. No tengo una militancia, ni adscripción ideológica. Tengo opiniones... Llevo escribiendo en prensa desde hace 16 años, y la gente ya sabe dónde estoy y dónde no estoy", dijo. Y luego añadió, en tono bromista: "Pero está claro que no soy de derechas... Y está claro que no soy de izquierdas. ¡Ni de centro! Bueno, no sé, si pido guillotinas, eso no es muy de derechas; si pido degollar a monseñor Rouco [dicho en un tono que denotaba un sentido evidentemente no literal], ¡no es muy de derechas! Pero si digo que la memoria histórica está mal aplicada porque España es un país analfabeto, suena a derecha, ¿no?".

"Ya a estas alturas —concluyó—, si esto me importara estaría callado. Evidentemente no me importa". Y es obvio que no le importa. Como está claro que, pese a su pesimismo declarado, es un tipo incapaz del cinismo a rajatabla, al que contemplar la idiotez todavía le destempla los nervios.

He aquí su receta para cuando se lo llevan los demonios: "A veces digo: ojalá caiga napalm y arda todo esto. Pero entonces me voy al bar de la esquina a tomarme algo, hablo diez minutos con cualquiera y me tranquilizo. Eso me mantiene, hablar con la gente". Hosteleros vecinos de don Arturo, mantengan los bares abiertos.

Otra vez a por Alatriste, como le reclaman en la calle


Tras 'El asedio', Pérez Reverte vuelve a Alatriste, del que habrá nueva entrega en un año. Como le dijo una vez un gaditano, "déjese de mariconadas y haga Alatriste". El autor, que ríe con la anécdota, recuerda que todas sus obras son, en el fondo, una. "Hay que desconfiar de un escritor si hace novelas muy diferentes. O las roba o está mintiendo", dice. En su caso, la columna vertebral es el "héroe cansado, despojado de certezas, que busca algo que le permita seguir a flote".