Jueves, 4 de Marzo de 2010

Resultados confirman efecto de influenza H1N1 en las embarazadas

Reuters ·04/03/2010 - 18:48h

Un nuevo estudio en Australia confirmó que la influenza H1N1 afecta especialmente a las embarazadas con asma, obesidad o diabetes.

"Esto destaca la importancia de la educación sobre la vacunación en el embarazo y la necesidad de usar pruebas rápidas y dar antivirales por prevención ante la sospecha de un caso de influenza", escribió el equipo de la doctora Michelle L. Giles, del Centro Médico Monash, en Clayton, Victoria.

Mientras que más de tres cuartos de las participantes recibieron oseltamivir (Tamiflu), dos tercios había tenido síntomas por lo menos 48 horas antes. La medicación, indicó el equipo, debe utilizarse lo antes posible cuando aparecen los síntomas para obtener el mayor beneficio.

Estudios previos habían demostrado que las embarazadas con influenza tienen más riesgos de sufrir complicaciones, como neumonía, aunque se sabe menos sobre sus efectos en los fetos.

Para conocer las consecuencias de la gripe H1N1 en el embarazo, el equipo estudió a 43 mujeres con el virus confirmado por laboratorio y tratadas en seis hospitales en Victoria durante el brote del 2009.

Dos mujeres ingresaron en el primer trimestre del embarazo, 13 durante el segundo trimestre y 28 en el tercero. Veinticinco habían estado hospitalizadas por una enfermedad tipo influenza y todas, menos una, pasaron menos de una semana en el hospital.

Pero entre las 11 pacientes internadas por neumonía, siete fueron hospitalizadas durante por lo menos una semana.

La mitad de las mujeres tenía al menos una enfermedad, como asma, obesidad o diabetes mellitus, pero no parecieron tener más riesgo de sufrir neumonía o complicaciones gestacionales que otras mujeres sin esas afecciones.

Quince mujeres dieron a luz durante la hospitalización, seis de ellas en la semana 37 de gestación y nueve a partir de esa semana.

El equipo obtuvo información de 24 bebés a fines de julio del 2009. Veintiuno vivían, dos habían muerto antes de nacer (a las semanas 26 y 31) y uno murió a los 26 días de nacer por complicaciones del parto prematuro (había nacido a las 26 semanas de embarazo).

Ninguno de los siete bebés, incluido el que murió, estaba infectado con el virus H1N1.

El 40 por ciento de las embarazadas tuvo trabajo de parto prematuro, mientras que la tasa hospitalaria normal para los partos prematuros en el estudio fue del 10 por ciento. Todas las mujeres que tuvieron a sus bebés antes de la semana 37 tenían neumonía confirmada por radiografía.

"Se desconocen los mecanismos por los que el embarazo aumenta la gravedad de las enfermedades", escribió el equipo. Los cambios en el sistema inmune podrían ser un factor y el crecimiento de la panza femenina también puede reducir su capacidad pulmonar, agregó.

Se recomienda que las embarazadas se apliquen la vacuna antigripal, pero el equipo aclaró que muchas no lo hacen.

Mientras algunos expertos afirman que eso se debe a que las mujeres se niegan a recibir vacunas o usar fármacos en el embarazo, hay evidencias de que la falta de conciencia de los profesionales también "sería un factor importante en ese rechazo, y que la aceptación aumenta cuando se les explica a las embarazadas los riesgos y los beneficios".

FUENTE: Clinical Infectious Diseases, 1 de marzo del 2010.