Jueves, 4 de Marzo de 2010

Estudio convulsión infantil halla fármaco antiguo funciona mejor

Reuters ·04/03/2010 - 12:05h

Por Gene Emery

Un estudio comparativo a gran escala de tres fármacos contra la epilepsia encontró que la droga más antigua era la más efectiva para tratar la crisis de ausencia infantil, en la cual los niños se quedan mirando fijo al vacío durante unos 20 segundos varias veces por día.

El medicamento etosuximida, disponible desde la década de 1950, ofreció la mejor protección para este trastorno, mientras que la lamotrigina tuvo un peor desempeño, reportaron los investigadores en New England Journal of Medicine.

Un tercer tratamiento, ácido valproico, funcionó casi tan bien como la etosuximida, pero interfirió con la concentración.

Los fármacos genéricos usados en el estudio fueron fabricados por Pfizer Inc. (etosuximida), GlaxoSmithKline Plc (lamotrigina) y Abbott Laboratories (ácido valproico).

"Los medicamentos más antiguos ofrecen un mejor control de las crisis combinado con menos problemas de atención", dijo en una entrevista telefónica el doctor Tracy Glauser, del Hospital de Niños de Cincinnati, en Ohio, quien lideró el estudio.

El trabajo es el primero en comparar de forma concluyente los tratamientos farmacológicos para la epilepsia infantil con ausencias, la forma más común de convulsiones en la niñez.

El trastorno normalmente comienza entre los 4 y 8 años en niños sanos. A veces se lo conoce como epilepsia "petit mal".

El estudio analizó a 446 jóvenes tratados en 32 centros en todo Estados Unidos.

Luego de cuatro meses de terapia, un 58 por ciento de los niños que recibían ácido valproico y un 53 por ciento de los que tomaban etosuximida no sufrió ataques, en comparación con apenas el 29 por ciento de los que usaron lamotrigina.

Pero muchos de los usuarios de ácido valproico siguieron experimentando problemas de atención.

Por eso, la ganadora fue la etosuximida, dijo en un comentario la doctora Eileen Vining, de la Escuela de Medicina de Johns Hopkins, en Baltimore. "Esta es una era en la que las terapias más novedosas son consideradas más efectivas y tolerables que las más antiguas", escribió.

Si un niño tiene problemas de atención antes del tratamiento, los fármacos podrían no ser útiles, advirtió el equipo. "Aún tenemos mucho por mejorar", dijo Glauser.