Jueves, 4 de Marzo de 2010

Fariñas afirma que seguirá el ayuno "hasta las últimas consecuencias" pese al primer colapso

EFE ·04/03/2010 - 08:50h

EFE - El disidente cubano Guillermo Fariñas es asistido por un médico el miércoles 3 de marzo de 2010, tras perder el conocimiento a raíz de la huelga de hambre que lleva a cabo desde hace una semana, en Santa Clara (Cuba).

El disidente cubano Guillermo Fariñas dijo que seguirá "hasta las últimas consecuencias" la huelga de hambre y sed que empezó hace ocho días, a pesar de que tuvo el miércoles un choque hipoglucémico, se desmayó y fue hospitalizado por tres horas para hidratarlo e inyectarle azúcares.

"Voy a seguir mi ayuno. Esto es una protesta, no es un suicidio. Continúo (...) hasta las últimas consecuencias", declaró el sicólogo y periodista de 48 años en entrevista con Efe, tras regresar a su casa de Santa Clara, ciudad del centro de la isla.

Explicó que tiene tres objetivos: el primero, "que no quede impune" lo que llamó "asesinato" de Orlando Zapata, reconocido como preso de conciencia por Amnistía Internacional, que murió el 23 de febrero pasado en La Habana tras 85 días en huelga de hambre, según denuncias de la familia y la oposición.

"Segundo -agregó-, que sean puestos en libertad con una licencia extra-penal los 26 presos políticos que los médicos del ministerio del Interior han considerado que pueden recibirla".

"Y tercero, que si el gobierno de los hermanos (Fidel y Raúl) Castro determina que yo debo morir, lo haré para demostrar al pueblo que lo que ocurrió con Zapata no es una singularidad".

El gobierno cubano sostiene que Zapata era un "delincuente común" que recibió la mejor atención médica antes de fallecer por su ayuno prolongado, niega las acusaciones de la familia de que fue torturado, y califica a los opositores presos de "mercenarios" pagados por Estados Unidos.

Fariñas y su médico particular, Ismeli Iglesias, relataron a Efe que el huelguista volvió a casa tras pasar por dos hospitales de Santa Clara en los que le inyectaron en la carótida suero, glucosa, dextrosa y otros azúcares que lo sacaron del colapso hipoglucémico.

"Sentí un dolor muy fuerte en el pecho y perdí el conocimiento", dijo Fariñas sobre lo último que recuerda antes de volver en si en el primer hospital al que fue llevado por familiares, en un auto que detuvieron en la calle y resultó ser de la seguridad del Estado, según la portavoz del disidente, Liset Zmora.

En el primer hospital, un centro oncológico, una doctora le dijo que tenía "un colapso venoso total", por lo que fue necesario ponerle el catéter en la carótida para hidratarlo y alimentarlo.

En el segundo, un hospital provincial, le hicieron exámenes clínicos y le aplicaron más sueros, dextrosa y glucosa.

"Cuando estaba hidratado -continúa Fariñas-, el director del hospital, Élvis Jiménez, dijo a mi mamá (la enfermera Alicia Hernández) que la terapia intensiva no estaba allá para ayunantes contrarrevolucionarios, sino para revolucionarios y ciudadanos que no estuvieran para desestabilizar la revolución".

El opositor aseguró que estaba dispuesto a quedarse en terapia intensiva, pero no en una sala común, por lo cual decidió que le quitaran el catéter y volvió a su casa.

"Me hubiera quedado en terapia intensiva, pero pienso que el gobierno cubano no desea que yo muera en un hospital. Me mandaron de regreso para que fallezca en mi casa y no en una institución del Estado", afirmó.

Según Fariñas y su médico, los sueros fisiológicos y azúcares que le pusieron pueden mantenerlo "compensado" otra semana de ayuno.

"Calculo, por la hidratación que tiene ahora, su estado de ánimo y el reposo que pueda hacer, que el ciclo entre choque y choque se retarde cinco o seis días (...) Pero todavía sigue muy delicado", precisó Iglesias.

El médico afirmó que Fariñas es un hombre "de constitución fuerte", que medía 1,80 metros y pesaba 70 kilos cuando comenzó el ayuno, y que aún tiene "reservas en su organismo", pero recordó las secuelas de otras 22 huelgas de hambre que hizo en los últimos tres lustros.

Sobre los ruegos de familiares, amigos y otros disidentes para que abandone la huelga de hambre y sed que empezó al día siguiente de morir Zapata, Fariñas respondió:

"Todo el mundo me ha pedido que no la continúe, incluidos los exiliados, pero yo hago responsable al gobierno cubano de todo lo que me pueda acontecer".

"Él es de esa forma", dijo la madre.