Miércoles, 3 de Marzo de 2010

La Armada chilena dice que falló en la alerta por tsunami

Reuters ·03/03/2010 - 13:44h

La Armada admitió el miércoles que falló a la hora de advertir claramente sobre el devastador maremoto que barrió las costas chilenas tras uno de los seísmos más potentes de la historia, mientras los equipos de rescate trabajaban en las ciudades y pueblos asolados por la catástrofe.

Cuatro días después de que el terremoto de magnitud 8,8 y varios tsunamis sacudieran en la madrugada del sábado la zona central y sur de Chile, los dardos ahora apuntan al papel que jugó la Armada al constatarse que, de los casi 800 muertos, buena parte falleció por olas gigantes.

Según un documento obtenido por el diario El Mercurio, la fuerza del terremoto no disparó de inmediato la alarma temprana contra tsunamis, porque se consideró que no había riesgos al haberse creído que era en tierra el epicentro del terremoto que castigó duramente la costa del centro y sur de Chile.

Luego, al constatarse que era un maremoto, se declaró la alerta, que fue levantada cuando todavía olas gigantes se dirigían hacia la costa.

"Fuimos pocos claros en la información que le entregamos, no fuimos suficientemente precisos para decirle a la presidenta se mantiene o se cancela (la alerta de tsunamis) Hubo titubeo por parte nuestra", dijo al canal TVN el comandante en jefe de la Armada, almirante Edmundo González.

Tras el terremoto, olas de hasta 15 metros arrasaron con pueblos costeros, islas, puertos y caletas, dejando un número indeterminado de desaparecidos. En algunas zonas, el agua penetró más de dos kilómetros tierra adentro, causando la muerte a cientos de personas.

En el Gobierno de la presidenta Michelle Bachelet, que deja su cargo el 11 de marzo, adelantó que ya vendrá el momento de la "caza de brujas", pues ahora se concentra en las labores de búsqueda de supervivientes.

Los equipos de rescate trabajaban con perros adiestrados en las ciudades y pueblos más asolados por el seísmo, algunos con la esperanza de encontrar supervivientes y otros con la desalentadora tarea de recuperar cuerpos enterrados bajo montañas de escombros.

El futuro ministro de Hacienda, Felipe Larraín, dijo el miércoles a Reuters que estudia diferentes escenarios de recuperación de la economía tras el terremoto y el tsunami.

Larraín evitó referirse a las perspectivas de la economía tras la tragedia y dijo que no podía comentar si las opciones de recuperación incluirían emisión de bonos o usar recursos del cobre.

SAQUEOS BAJO CONTROL

La policía y soldados lograron después de dos días contener los saqueos y la violencia que sumió en el caos a la golpeada ciudad de Concepción, 115 kilómetros al sudeste del epicentro.

Un toque de queda de 18 horas seguía vigente en la localidad, una de las ciudades y pueblos donde unos 14.000 soldados patrullan las calles para mantener el orden y asegurar la distribución apropiada de agua y alimentos.

Ahora que la ayuda llega a la población de una manera más organizada, los equipos de rescate reforzaron la búsqueda en ciudades desde Concepción hasta Constitución en el norte para ubicar supervivientes atrapados bajo los escombros.

Hasta el momento se ha confirmado la muerte de 799 personas, ya sea por la acción de uno de los terremotos más poderosos que se ha registrado en un siglo o por el tsunami que desencadenó.

La cifra de muertos posiblemente aumentará, pues algunas noticias indican que la cifra de desaparecidos llega hasta 500 sólo en Constitución, la ciudad hasta ahora más azotada por tres tsunamis, con olas de 10 metros. Constitución, con una población de casi 40.000 habitantes, concentra casi la mitad de la cifra oficial de fallecidos.

Las autoridades advirtieron que muchos de los desaparecidos podrían haber huido en busca de la seguridad y no han podido comunicarse con sus familiares por el daño que sufrieron las líneas telefónicas.

Oficialmente, el Gobierno indica que los desaparecidos son 19, basado en casos específicos que han sido comunicados a la policía. Pero las autoridades reconocen que la cifra podría ser mucho mayor.