Martes, 2 de Marzo de 2010

Chile batalla para distribuir la ayuda humanitaria

Reuters ·02/03/2010 - 16:04h

Chile redobló el martes sus esfuerzos para llevar ayuda humanitaria a millones de personas que se han quedado en la calle por el potente terremoto y los tsunamis posteriores, mientras reinaba el toque de queda en la segunda ciudad del país ante una ola de saqueos.

Con su furia, el seísmo de magnitud 8,8 derrumbó edificios, arrasó puentes y carreteras en el centro y el sur del país, dejando al menos 723 muertos, 500 heridos, decenas de miles de chilenos en la calle y daños de miles de millones de dólares.

El terremoto, con epicentro en el sur del país y uno de los más poderosos de la historia, generó olas que barrieron localidades costeras del Pacífico sin que se activara de inmediato la alerta de tsunamis.

El puerto de Talcahuano quedó destruido, incluyendo su base naval, y cubierto por el lodo.

"No tenemos nada de ayuda y no nos ha visitado ninguna autoridad. Vivimos tres noches sentados en la calle y calentados quemando neumáticos", dijo Antonio González, un chófer que perdió su casa por el tsunami.

La fuerza del mar dejó a los barcos varados tierra adentro en Talcahuano. Y la ayuda hasta ahora no llegó.

"Ya van a ser cuatro días y no tenemos nada. Estamos cansados. Se junta comida entre todos y hacemos ollas populares", dijo Sara Riquelme, un ama de casa.

El Gobierno reconoció que tiene que luchar para mandar ayuda debido a los caminos arruinados y los cortes de energía causados por el seísmo. Mucha asistencia para la zona costera partió en barcos de la Armada desde el puerto de Valparaíso.

"Este (...) es un terremoto de extensión nunca vista, por lo tanto les pedimos también comprensión y paciencia", dijo la presidenta Michelle Bachelet desde el palacio de La Moneda.

"En eso estamos, tratando de llegar a todas las partes, a las grandes ciudades, a las pequeñas localidades con lo que se requiere", agregó.

En la ciudad vecina a Talcahuano, Concepción, la segunda más poblada de Chile, el Gobierno extendió un estado de excepción hasta el martes al mediodía para mantener a raya a grupos de saqueadores que el lunes quemaron tiendas.

A pesar del arribo de militares para controlar la ciudad, los residentes se quejaban del deterioro de la seguridad y la lenta entrega por parte del Gobierno de alimentos y otros suministros básicos. Incluso organizaron grupos para defender sus propiedades de los ladrones y saqueadores.

Bachelet ordenó la concentración de alrededor de 14.000 militares en las zonas más devastadas por el terremoto, encabezadas por Concepción y sus alrededores.

Las calles de la ciudad se encontraban vacías el martes, con controles militares cada 400 metros y efectivos con fusiles entre pilas de basura, pero aún no había ayuda humanitaria a la vista.

"La evaluación al día de hoy es que la situación en Concepción, con información que nos han entregado desde la zona, estaría bajo control", dijo la presidenta.

LATINOAMÉRICA AYUDA

El terremoto se produjo en un momento en que la economía más estable de América Latina trataba de recuperarse de una recesión causada por la crisis y esperaba crecer este año entre 4,5 por ciento y 5,5 por ciento.

El banco central dijo que mantendría los tipos de interés a mínimos récord para ayudar a estimular la economía.

Uno de los motores de la economía de Chile, la minería, se volvió a encender el lunes cuando las principales minas de cobre retomaron sus operaciones.

El daño económico ocasionado podría alcanzar los 30.000 millones de dólares, según economistas y compañías de seguro. Unas 2 millones de personas quedaron afectadas por el terremoto

y los tsunamis, y medio millón de viviendas quedaron destruídas.

Brasil, Argentina y Perú se comprometieron a enviar equipos de rescate, médicos alimentos, agua y hospitales móviles a Chile. Uruguay, Colombia y Uruguay también ofrecieron ayuda.

El presidente boliviano, Evo Morales, dijo que donaría la mitad de su salario mensual de 2.143 dólares en una ayuda simbólica a los damnificados.

Una brigada médica partió de Cuba hacia Chile para dar ayuda humanitaria, dijo el martes la prensa oficial de la isla.

Mientras tanto, las operaciones en el aeropuerto internacional de Santiago comenzaban a normalizarse y se estaba instalando una tienda junto a la pista para atender a los pasajeros después de que el seísmo destruyera la terminal, dijeron responsables aeronáuticos.