Martes, 2 de Marzo de 2010

Diez días sin dietas por insultar a Van Rompuy

Sancionado el euroescéptico británico que aseguró que el presidente del Consejo tenía "el carisma de un trapo húmedo"

PÚBLICO.ES/EUROPA PRESS ·02/03/2010 - 20:40h

EFE/Eric Vidal - Herman Van Rompuy, presidente del Consejo Europeo.

Si usted es eurodiputado y tiene pensado saltarse los límites del respeto con el presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy, sepa que la sanción que le puede caer es de diez días sin percibir las dietas de la Eurocámara

Eso es lo que le ha pasado al euroescéptico británico Nigel Farage, que dejará de recibir los 298 euros diarios a los que tiene derecho como parlamentario en Bruselas o Estrasburgo, tras espetarle a Van Rompuy que tiene "el carisma de un trapo húmedo y la apariencia de un empleado de banca de tercera". Farage no se quedó ahí, sino que también se ganó el cariño de los belgas al asegurar que Bélgica es un "no país". 

Lejos de arrepentirse, Farage ha asegurado que si alguien se ha sentido ofendido, él lo siente "mucho", pero que no tiene intención de "pedir perdón a Herman Van Rompuy ni al Parlamento Europeo y, desde luego, tampoco al pueblo de Bélgica". 

La sanción ha sido comunicada por parte del presidente del Parlamento, Jerzy Buzek, a través de una carta, después de reunirse con el británico. Buzek le recuerda a Farage que, pese a que concede gran importancia a la libertad de expresión, ésta no es posible ejercerla "sin respetar la dignidad de los demás y de la institución en la que ambos se sientan". 

Además, Buzek considera que el comportamiento de Farage "fue inapropiado, poco parlamentario e insultante para la dignidad de la Cámara".

No es la primera vez que Farage, eurodiputado del Partido por la Independencia del Reino Unido (UKIP) y aspirante a entrar en la Cámara de los Comunes en las próximas elecciones británicas, es llamado al orden por el Parlamento Europeo.

Su salida de tono durante la ceremonia celebrada en diciembre de 2007 en Estrasburgo para proclamar de manera solemne la Carta de Derechos Fundamentales, le valió otra sanción por parte del entonces presidente de la Eurocámara, Hans-Gert Poettering.

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