Martes, 2 de Marzo de 2010

Rajoy intenta acercarse a los críticos

Estrecha sus contactos con la FAES y reconduce su relación con Carlos Aragonés

MARÍA JESÚS GÜEMES ·02/03/2010 - 08:00h

A. NAVARRETE - El ex presidente del Gobierno, José María Aznar, y el líder del PP Mariano Rajoy, en un acto de FAES.

Mariano Rajoy quiere que en su partido reine la paz. Antes de enfrentarse por tercera vez a las urnas. El líder conservador tiene por delante dos retos importantes: las elecciones catalanas y las municipales y autonómicas de 2011. Y no desea que nada, ni nadie, desestabilice sus planes. Quiere que su travesía sea un poco menos revuelta de lo que ha sido los últimos años.

Por eso Rajoy parece haber puesto en marcha "un plan de reconciliación". Hace unas semanas comió con José María Aznar. Fue él quien llamó para invitar al ex presidente. El almuerzo se celebró con la crisis económica de telón de fondo.

El líder conervador no quiere que nada desestabilice sus planes

Ese encuentro tenía su morbo. Pero no menos que el que mantuvo con Carlos Aragonés, ex jefe del Gabinete de Presidencia. Rajoy también quiso quedar con él. Es una clara estrategia de aproximación hacia un sector del PP crítico con la labor de oposición del líder conservador.

Todavía hay quien recuerda cómo en los meses previos al Congreso de Valencia, Aragonés le reprochó su actuación. "Algo se está haciendo muy mal con la integración en el partido", dijo poco después de que Acebes anunciara que dejaba la secretaría general y María San Gil decidiera dar un portazo.

Su cuestionamiento le valió como castigo, que Rajoy no contará con él para su actual equipo. El que fuera la sombra de Aznar desde 1987 ha sido durante todo este tiempo un simple diputado. Para algunos se ha desaprovechado su experiencia. Para otros, supuso la ruptura con el aznarismo. Pero en el partido algunos creen que el líder del PP debería haber tenido más consideración para una de las personas que más influyó en su designación.

Ha dado órdenes de comenzar a trabajar en el programa electoral

De todos modos, la relación entre ambos ya se había enfriado tiempo atrás. En 2004, tras la derrota electoral, Rajoy anunció a bombo y platillo que Aragonés iba a ser su adjunto. El antiguo jefe de los asesores de Moncloa mantenía su poder, acudía a las reuniones de maitines y seguía siendo una pieza fundamental del puzle. Todo el mundo lo vio como una imposición de Aznar pero Rajoy defendió que era "su amigo desde hace años". "Si no creyera en su competencia, no le hubiera nombrado", dijo.

Lo creyó por poco tiempo. Siete meses después se daban por rotas las relaciones. Su influencia se fue difuminando y, poco a poco, ambos se fueron distanciando. Aragonés, siempre discreto, desapareció. Hasta que se celebró el XVI Congreso Nacional del PP en Valencia en el que Rajoy salió reelegido. El grupo de los descontentos comenzó a darse cita. Eran pequeñas y discretas reuniones a las que, de vez en cuando, Aragonés acudía.

Por aquel entonces, la secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, lamentó en una entrevista en El País que en el PP hubiera "algunos cobardes anónimos que reman en contra". Aragonés, desde La Vanguardia, contraatacó. Le respondió que no había ningún movimiento disidente activo sino que lo que estaba vivo era "el descontento, que todavía era poco, fruto del desconcierto, que es mucho, y que es el precio del rumbo adoptado". A su juicio, la número dos del PP buscaba enemigos para "justificar errores propios".

El responsable de Programas del PP sirve de unión entre FAES y Rajoy

Ahora, sin embargo, parece que vuelven a acercarse posturas. Así al menos se desprende de la imagen que hace tan solo unos días ofrecieron Rajoy y Aragonés en Ciudad Real. El que fuera la sombra de Aznar participó en un foro social del PP donde se analizaban las perspectivas de España con asociaciones y expertos de la sociedad civil.

Rajoy clausuró la jornada con una intervención. Aragonés tenía una silla con su nombre en segunda fila. Al finalizar el acto, el líder del PP se tomó un aperitivo con algunos de los cargos de la formación regional. Junto a él, en el corrillo, estaban Aragonés y Cospedal, como si entre ellos nunca hubiera habido roce.

Grupo de trabajo con FAES

La reunión estaba diseñada para que Rajoy tomara nota de nuevas ideas. El líder del PP ha dado órdenes de comenzar a trabajar en el programa electoral. La convención ideológica de Barcelona de noviembre fue el pistoletazo de salida. Desde entonces el partido está celebrando encuentros por toda la geografía.

El PP también está contando ahora activamente con la Fundación para el Análisis y Estudios Sociales (FAES) que preside Aznar. Se ha creado un grupo de trabajo conjunto que ha estado colaborando durante todo el mes de febrero, estudiando y debatiendo propuestas. Están contribuyendo a elaborar una "alternativa" sólida. Los socialistas no hacen más que repetir que el PP no pone iniciativas sobre la mesa. Rajoy, harto de lo que él considera que es "un topicazo", ha activado los mecanismos para disponer cuanto antes de un proyecto formal.

El acercamiento al think tank conservador es otro botón de muestra del interés que tiene Rajoy en normalizar las relaciones. En este grupo se encuentra el jefe de gabinete de Rajoy, Jorge Moragas, y el secretario general de FAES, Jaime García-Legaz. El coordinador de Programas del PP, Baudilio Tomé, es una pieza clave como correa de transmisión.