Lunes, 1 de Marzo de 2010

"Hunter era encantador, pero también daba miedo"

Alex Gibney. Director de 'Gonzo'

·01/03/2010 - 08:30h

Alex Gibney. Director de 'Gonzo', un documental sobre Hunter S. Thompson.

1. Sandy, la primera mujer de Hunter, lo recuerda con cariño, pero menciona sus brotes maniacos.

Creo que sus reflexiones son muy acertadas. Thompson era un poco bipolar. Sus subidones eran muy altos y sus bajones muy bajos. Es probable que el consumo de drogas y alcohol potenciara esto. Podía ser el tipo más encantador del mundo y, a la vez, dar miedo.

2. Hunter creía que Nixon representaba todo lo malo de EEUU. Usted dice que "su lado oscuro le ayudó a comprenderlo mejor".

Estoy convencido de ello. Si tienes un lado oscuro y arisco, estás más capacitado para entender a personajes como Nixon. Thompson solía comparar a Nixon con monstruos como el hombre lobo. Vio en él a un tipo que sufría mutaciones como las suyas. Una intuición que se confirmó después, cuando se desclasificaron las conversaciones de Nixon en la Casa Blanca, que muestran que se emborrachaba y se enfurecía con facilidad, pero que era capaz de tomar decisiones propias de un político extremadamente calculador. Nixon reflejaba el lado animal de Thompson. Pese a que se mofó de Nixon en sus textos, en el fondo sabía que era como él.

3. Hunter era un producto tipicamente americano.

Sí; al contrario de lo que ocurre con otros escritores de izquierdas, reflejaba el carácter contradictorio de un país en el que todos somos buenos y malos al mismo tiempo. EEUU destaca por su optimismo y su idealismo. Pero también por ser una superpotencia dañina y acosadora. Sus textos reflejaban esa condición bipolar mejor que los de otros, que suelen fijarse en el lado oscuro o en el luminoso, pero no en ambos a la vez. Escribía sobre la América encantadora que se convierte en una bestia cuando sale la luna llena (risas).

4. Una frase de Hunter le sirvió de inspiración: "Cuando la situación se vuelve extraña, los raros se convierten en auténticos profesionales".

Significa que en tiempos de mucha locura [se refería a la guerra en Vietnam] necesitas a gente que sea capaz de entender esa demencia para poder alzarse contra ella.

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