Lunes, 1 de Marzo de 2010

"El madrileño es un ser difícil de comprender"

Una exposición repasa el Madrid descrito por el escritor Josep Pla en su obra

JESÚS ROCAMORA ·01/03/2010 - 08:20h

Jose Pla en el despacho de su domicilio de Llofriu, en Girona. - efe

"No hay nada como alejarse un poco para curarse de la psicosis de la proximidad, de la deformación de la proximidad, de la que todos estamos atacados. Hay que viajar para aprender a conservar, a perfeccionar, a tolerar", escribía Josep Pla (1897-1981) en el prólogo de Viaje en autobús, en 1941. Hubiese sido raro que este trotamundos con boina de payés, que hizo del género de viajes una de las patas de su obra, que trabajó como corresponsal en París y Roma y que publicó guías de la Costa Brava, Catalunya y Mallorca, no hubiese parado en Madrid y hubiese volcado en notas y artículos sus impresiones.

Pla, considerado "el más importante narrador catalán del siglo XX, el fundador de hecho de la prosa narrativa moderna en esta lengua", según Santos Sanz Villanueva, estuvo dos temporadas en la capital, una en 1921 y otra en 1931-1936, hasta poco antes de estallar la Guerra Civil. De ambas saldrían Madrid. Un dietari (1929) y Madrid. Ladveniment de la República (1933), que sirven de base para la exposición El Madrid de Josep Pla, que desde hoy puede visitarse en el Centro Cultural Blanquerna de Madrid.

Pla coincidió en varias tertulias con Unamuno, Ortega y Azorín

Tertulias y humor

Según Joaquim Molas, comisario de la exposición, Pla asistió a tertulias emblemáticas como las del Pombo y la del diario El sol, y trató a la mayoría de sus escritores: Unamuno, Azorín, Baroja, Marañón, Ortega. "Su visión de Madrid es de una ciudad en transformación, con sus ecos isabelinos y sus puntas de gran capital moderna. Pla es un flâneur que narra lo que ve o lo que le cuentan en clave de humor, que, en algunas ocasiones, puede bordear el sarcasmo, no la sátira. Sus obsesiones son el murmullo de la calle, y con el de la calle, el de la política y el periodismo", escribe Molas en el catálogo de la muestra.

Además de la estampa coloquial y la tipología humana, en las que Pla era maestro, la exposición va más allá. Como apunta el economista Luis M. Linde en otro de los textos de la exposición, la evolución política de Pla dentro del nacionalismo catalán "ha sido estudiada y es bien conocida. Pero apenas ha suscitado interés la evolución de sus ideas y sentimientos sobre España, Castilla y lo que él llama castellanos". Hay en su visión algunos tópicos sobre Castilla y Madrid y, "para Pla, como para muchos catalanes, Castilla es la nación dominante y Catalunya, la nación dominada".

Umbral: "No le gustaba Madrid, pero tampoco mucho Barcelona"

Según Umbral, el más madrileño de los madrileños, a Pla "no le gustaba mucho Madrid, pero tampoco mucho Barcelona. Era un esnob con boina, que es lo último que se pondría un esnob".

Con todo, Pla se justificaba en Madrid. Un dietari (que escribió en Estocolmo en 1928): "¡A los 20 años se tiene una visión tan simplista de las cosas! Viniendo de Catalunya, sobre todo, ocurre que uno se nutre, por lo que hace referencia a España, de una literatura extremista, carente de toda finura incisiva, extremadamente pueril: viniendo de Catalunya produce un efecto extraño ver que el español, incluido el madrileño, es también un ser difícil de comprender, difícil de someter a nuestras ideas tradicionales, y a nuestro instrumental chapucero y aproximado". El mismo dio con la cura: viajar.