Lunes, 1 de Marzo de 2010

El sheriff hippie que luchó contra Nixon

Un filme repasa la trayectoria política del escritor Hunter S. Thompson

CARLOS PRIETO ·01/03/2010 - 00:05h

Hunter S. Thompson es uno de los escritores clave del nuevo periodismo. - CARLOS PRIETO

Empecemos con un consejo de Hunter S. Thompson (Kentucky, 1937-Colorado, 2005): "Lejos de mí la idea de recomendar al lector drogas, alcohol, violencia y demencia. Pero debo confesar que, sin todo eso, yo no sería nada". El escritor se subía a la montaña rusa todos los días, pero se podría señalar con precisión la fecha en la que se le cruzaron definitivamente los cables.

Chicago, 28 de agosto de 1968. Tercer día de la Convención Demócrata más calentita de todos los tiempos. Martin Luther King había muerto asesinado el 4 de abril. Robert Kennedy, candidato a la nominación demócrata el 5 de junio. Miles de manifestantes tomaron las calles para protestar contra la guerra de Vietnam. La policía se empleó a fondo. "Fui a la Convención Demócrata como periodista y salí convertido en revolucionario. Vi a la policía pegando diez palizas peores que cualquier cosa que hubiera visto hacer a Los Ángeles del Infierno", contó.

Se sublevó tras ver a la policía cargando contra los pacifistas

Hunter era entonces un reportero popular tras vender medio millón de ejemplares de su libro Los Ángeles del Infierno (Anagrama), escrito tras pasarse un año conviviendo con los motoristas macarras. "Tras ver eso, decidió involucrarse", cuenta su primer mujer, Sandy Conklin, en Gonzo, vida y hazañas del Dr. Hunter S. Thompson, documental que Versus estrena ahora en DVD. "Su despertar político se produjo en Chicago. Ya no se limitaría a escribir sobre política, sino que se implicaría personalmente en la refriega", explica el editor Douglas Brinkley.

Revolución local

Nixon ganó las elecciones el 5 de noviembre, lo que soliviantó aún más a Hunter, que llevaba meses advirtiendo sobre su maldad. Su furor político se plasmó en dos direcciones. Aceleró sus planes para escribir un libro sobre "la muerte del sueño americano" (Miedo y asco en Las Vegas se publicó en 1971 y le convirtió en la gran estrella del Nuevo Periodismo junto a Tom Wolfe). Y se lanzó a la arena política en 1969. Con Nixon en la Casa Blanca y la policía reprimiendo a la disidencia, sólo quedaba la revolución a escala local.

Su candidatura contracultural en Aspen aterró al establishment

Thompson dirigió la campaña del candidato contracultural Joe Edwards a la alcaldía de Aspen (Colorado) bajo el paraguas del iconoclasta Movimiento del Poder Freak. Edwards se quedó a sólo seis votos de convertirse en el alcalde de un pueblo en el que los potentados convivían con hippies de todo pelaje. La repercusión de la campaña fue tal que Thompson, conocido amante de las armas, decidió presentarse a sheriff del distrito en 1970. Su programa electoral no dejaba lugar a dudas: legalización del consumo de drogas (que no del tráfico con ánimo de lucro), conversión de los policías en barrenderos, prohibición de construir edificios y otras propuestas de fuerte contenido lisérgico y ecológico. "La cuestión a dilucidar aquí es saber cuántos freaks, delincuentes, anarquistas, beatnicks, furtivos, motoristas y agitadores saldrán de sus madrigueras para votar por mí", escribió Hunter.

Thompson, que obtuvo el 40% de los votos, perdió por la alianza in extremis de demócratas y republicanos, espantados ante la posibilidad de que se convirtiera en el primer sheriff de EEUU apologista del LSD. "Perdimos porque acabaron arrastrando a la gente a votar hasta en camillas y sillas de ruedas", contó Thompson.

Convertido en un ídolo contracultural tras la publicación de Miedo y asco en Las Vegas (Anagrama), la revista Rolling Stone le acreditó para cubrir el proceso electoral de 1972. En sus crónicas pasaba el rodillo por encima de los candidatos de ambos partidos, a excepción de George McGovern, que ganó las primarias demócratas exigiendo la retirada de Vietnam, pero perdió luego contra Nixon. "No podía leer sus textos sin reírme a carcajadas. Eran hilarantes", explica McGovern en el filme. "Era un patriota, que no un patriotero. Odiaba la guerra de Vietnam y la hipocresía del establishment con verdadera pasión. Quería que su país viviera acorde con sus ideales y que lo hiciéramos mejor", dijo una vez McGovern. Amén.