Domingo, 28 de Febrero de 2010

El temporal augura grandes cosechas a medio plazo

FERNANDO VICENTE ·28/02/2010 - 08:00h

afp - Cultivos anegados por el río Guadalquivir a su paso por Tocina (Sevilla).

Donde había gallinas ahora hay patos, dicen en Andalucía para explicar las consecuencias que las interminables lluvias están teniendo sobre sus campos y cultivos. Son miles los agricultores que lo están pasando mal, con sus cosechas de cereal y patata anegadas por las aguas, o pidiendo ayuda al ejército para llegar a sus fincas porque el barro y los caminos destrozados no les dejan recoger una aceituna que ya debería ser aceite.

Las inclemencias empezaron hace dos meses, con las duras nevadas y heladas de diciembre que afectaron a casi todas las producciones que había entonces en el campo, y que son, precisamente, las que generan un mayor daño económico. José Luis Sánchez, jefe de Siniestros de Agroseguros, lo explica con un ejemplo: "Si una hectárea de olivar perdida nos cuesta 200 euros, una de cítricos son 7.000, y de lechuga, 9.000".

Y toda la huerta al aire libre, desde Elche hasta Almería, se vio afectada. Igual que los cítricos y la frambuesa y la fresa de Huelva, gran parte de cuyas producciones quedaron invendibles por culpa del frío y la lluvia. Tampoco se han escapado los cultivos protegidos bajo plástico, como los tomates, a los que el exceso de humedad y la falta de sol han hecho muy vulnerables a las enfermedades. Una idea de la magnitud de los daños la da el hecho de que, desde diciembre hasta ahora, Agroseguros ha recibido 27.000 reclamaciones en toda España frente a una media histórica de 9.800.

El frente del sur

"El calentamiento global nos mata; los frentes no entran por el Atlántico, sino por el sur", dice Gregorio Juárez, el responsable de valorar los daños por todo el país desde la asociación de agricultores Asaja, "pero garantiza que no haya heladas ni nieve". Así, salvo casos puntuales, la Cornisa Cantábrica, Navarra, La Rioja, Aragón y Catalunya están escapando al temporal.

Pasados los fríos de diciembre, que dañaron al brócoli, la coliflor, y a la remolacha que ya había sido arrancada en Castilla-León, por ahora la principal afección de Madrid para arriba es el retraso en las labores de abono y siembra para el cereal. Pero el responsable del área de las cooperativas agrarias, Antonio Catón, está "convencido" de que aún hay tiempo de salvar la situación.

Él, como todos los demás también reconocen, está, de hecho, encantado con los temporales que han llenado los embalses y recargado los acuíferos garantizando los riegos con agua de calidad para los próximos años, y que han lavado unas tierras, unas plantas, y, sobre todo, unos árboles, como frutales, olivos, encinas y alcornoques, que se morían tras más de cinco años de dura sequía.

Antonio Luque, presidente de la federación de cooperativas Faeca y máximo responsable de Hojiblanca, que con 35.000 agricultores y 280.000 hectáreas controla nada menos que el 15% de la producción total de aceite de España, se muestra encantado con el temporal: "El balance es positivo, este año habrá una merma en cantidad y calidad, pero el campo se va a quedar fantástico".