Viernes, 26 de Febrero de 2010

Llull recompone el estatus del Madrid

Su descaro reconduce la propuesta de los de Messina en Europa

MIGUEL ALBA ·26/02/2010 - 00:00h

Llul entra a canasta. - efe

Una perilla desaliñada, unas zapatillas violetas fosforito, un número el 23, que lo simboliza todo en el baloncesto y un triple rebelde devolvieron el estatus del Madrid en Europa. Toda esa propuesta, escondida detrás de LLull, le sirvió a los de Messina para recuperar el basket-average ante el Siena y, de paso, seguir pensando en el liderato de grupo.

Pero antes del éxtasis, llegó la prueba de carácter en cuanto apareció el otro Lavrinovic: Krystof. El gemelo de las muñequeras por los codos, de los tatuajes tribales y del mismo gusto por el perímetro que Darjus. En la transición de los dos primeros cuartos, Krystof encadenó ocho puntos (13-18, min. 11), que sintonizaban al Madrid con esos momentos de depresión que le atenazan en cuanto recibe un parcial negativo. Sin embargo, los de Messina se agarraron a la defensa para espantar sus miedos. Los brotes de protagonismo de Tomic, que desquiciaron a Eze, la desaparición de Krystof y el goteo de puntos equitativo entre el perímetro y la pintura de los blancos enjugó la ventaja (30-30, min. 18).

El consenso, sin embargo, no garantizaba la estabilidad. La frágil sombra de Jaric ante Sato descubrió nuevas necesidades en un partido cada vez más físico y bronco.

Entonces, Bullock quiso resarcirse de esa etiqueta de tipo blando. Sus puntos, más allá de la reivindicación personal, protegían distancias (43-50, min. 28) hasta la puesta en escena de Llull. Adrenalina en estado puro. Un líder que maneja como nadie los resortes del estado de ánimo de sus compañeros. En sus triples y su perspicaz defensa a Sato, el Madrid volvió a definirse para la Euroliga.

De paso, Tomic lanzó un mensaje de madurez ante la picardía descontrolada de Eze y el otro Lavrinovic.