Sábado, 29 de Septiembre de 2007

El Ejército sigue cargando contra los manifestantes pese a la llegada del enviado de la ONU

2.000 personas se han movilizado en Rangún. Las fuerzas de seguridad han vuelto a disparar y a lanzar gases lacrimógenos.

PÚBLICO/AGENCIAS ·29/09/2007 - 11:36h

Los birmanos han vuelto a salir a la calle para protestar y, pese a que a primera hora de la mañana se restablecía el servicio de Internet, el Ejército se ha vuelto a emplear a fondo con los manifestantes antes de la visita del enviado de la ONU. Reuters

Ni siquiera la llegada del enviado especial de la Organización de naciones Unidas frena al Ejército birmano. Una nueva manifestación en Rangún ha sido reprimida con disparos y gases lacrimógenos. Además, según los testimonios de varios asistentes a una radio birmana, han detenido a decenas de manifestantes.

Todo ello pese a la visita del egipcio Ibrahim Gambari, asistente personal de Ban Ki Moon, secretario general de la ONU, que, en teoría debería conseguir el fin de la violencia.

El diplomático enviado por la ONU, que no pisa Birmania desde noviembre de 2006 porque no le conceden un visado, ha dicho esta misma mañana antes de salir de Singapur hacia Rangún que esperaba que fuese una "visita muy fructífera".

Birmania (Myanmar) está gobernada por los militares desde 1962 y no celebra elecciones parlamentarias desde 1990, cuando el partido oficial perdió estrepitosamente ante la Liga Nacional para la Democracia (LND), que lidera Aung San Suu Kyi, unos comicios cuyos resultados desacataron los generales.

En más de dos semanas de manifestaciones y protestas ya han muerto, según las cifras oficiales, 15 personas, entre ellas un fotógrafo japonés, pero las voces desde occidente sugieren que el número de muertos podría ser mucho mayor.

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