Miércoles, 17 de Febrero de 2010

El 50% de los casos de anorexia y el 60% de bulimia remiten por completo

EFE ·17/02/2010 - 14:46h

EFE - Varias chicas participan en un campamento terapeútico organizado por la Asociación en Defensa de la Anorexia Nerviosa y Bulimia (Adaner) y el Instituto Andaluz de la Juventud (IAJ) en el Aula de la Naturaleza de Dílar (Granada). EFE/Archivo

El 50% de los casos de anorexia nerviosa y el 60% de los de bulimia remiten por completo, según la pedagoga y nutricionista de la Universidad de Navarra Susana Santiago, quien sin embargo ha advertido de que un 10% de ellos se vuelven crónicos.

Santiago ha indicado además durante un seminario, del que ha informado el centro en un comunicado, que "los trastornos del comportamiento alimentario (TCA) son enfermedades con un gran impacto social y mediático" pero sin embargo, aunque cada vez se conocen más aspectos sobre ellos, esto no se ha traducido en una disminución de la prevalencia sino que, al contrario, "está aumentando".

Y al respecto ha comentado con base en algunos trabajos del Instituto de Ciencias de la Alimentación del campus de Pamplona que la prevalencia total de los TCA en mujeres españolas de entre 12 y 21 años se sitúa alrededor del 4,1% y 6,4%, mientras que en varones es del 0,36%.

Son patologías que "continúan afectando más al sexo femenino, en una proporción de 9 a 1", ha precisado, y ha comentado que su tratamiento "es difícil ya que en mayor o menor grado los pacientes niegan la enfermedad y tienen distorsionada su imagen y peso corporal reales".

Por ello la enfermedad "exige un abordaje multidisciplinar basado en la psicoterapia y la reeducación de los hábitos alimentarios", una combinación de terapias cognitivo-conductuales en la que según Susana Santiago "se ha avanzado mucho", igual que en la atención extrahospitalaria de los pacientes, pero "todavía queda mucho por hacer, sobre todo, para evitar la cronicidad".

De la detección de estas enfermedades ha señalado que la dificultad es mayor cuando la pérdida de peso no es tan evidente aunque el cambio de determinadas conductas "puede dar pistas".

"No ingerir pan y alimentos grasos, beber menos líquidos, revolver la comida, procurar comer a solas y evitar compromisos relacionados con los alimentos, pesarse a menudo, hablar constantemente de la dieta y estar muy pendientes del etiquetado nutricional, llevar ropa más amplia, quedarse en vela hasta tarde y aumentar la actividad física, o sufrir menstruaciones irregulares", ha apuntado como algunas de ellas.

En el ámbito de la prevención, la especialista ha destacado la importancia de la familia y al respecto ha subrayado que "es fundamental fomentar unos buenos hábitos alimentarios desde la infancia, implicando a los niños en la compra y la preparación de los alimentos y procurando comer en familia", a lo que ha añadido la conveniencia de "no imponer metas inalcanzables o trasmitir preocupación excesiva por el peso o la imagen corporal".

Santiago ha apostado asimismo por una intervención institucional, que incluya la formación especializada de pediatras, profesores, entrenadores y monitores deportivos para realizar una detección precoz, por el control de la publicidad de alimentos, dietas y productos milagros, por la adaptación de la talla de la ropa al peso real de los adolescentes y por la vigilancia de webs y redes sociales en Internet.