Lunes, 15 de Febrero de 2010

Fernando Aramburu recrea con humor la cotidianeidad en "Viaje con Clara por Alemania"

EFE ·15/02/2010 - 16:13h

EFE - El escritor vasco Fernando Aramburu durante una entrevista con Efe sobre su nueva obra, "Viaje con Clara por Alemania", una novela para "el disfrute y la sonrisa", que apuesta por la bonhomía, y hace una reflexión sobre la creación. La obra, editada por Tusquets, es una novela para leer sin prisa, donde el tiempo reposa y en la que el lector se regocija con los actos cotidianos, con lo mínimo que sucede, a lo Eric Rohmmer o Marcel Proust.

El autor vasco Fernando Aramburu gira de rumbo y tras "Los peces de la amargura", sobre el dolor causado por el terrorismo etarra, acaba de publicar "Viaje con Clara por Alemania", una novela para "el disfrute y la sonrisa", que apuesta por la bonhomía, y hace una reflexión sobre la creación.

Y es que "Viaje con Clara por Alemania", editada por Tusquets, es una novela para leer sin prisa, donde el tiempo reposa y en la que el lector se regocija con los actos cotidianos, con lo mínimo que sucede, a lo Eric Rohmmer o Marcel Proust.

Un relato sobre la vida cotidiana de una pareja que emprende viaje por Alemania, porque ella tiene que escribir un libro de viajes, mientras que él hace las labores de ayudante, cocinero o chófer.., al tiempo que mira son sorna la profesión de escritor.

Pero este argumento dará para mucho más, ya que Fernando Aramburo (San Sebastián, 1959) rinde, además, con esta novela un homenaje a Alemania, el país que le acoge desde hace 25 años. "Es un gesto de gratitud a un país, aunque no excluye cierta crítica. Es un elogio sin coba a un país que me ha acogido, de donde es mi mujer y está mi familia, mis amigos y sin el que este libro no hubiera sido posible", explica a Efe el escritor.

Un libro donde Aramburo instaura un fondo de bondad a los personajes porque dice que así se lo impuso desde el principio. "Les prohibí la maldad aunque, a veces, haya pensamientos maliciosos o perversos, como es lógico, pero no se consuman en la realidad".

Para el escritor su novela anterior "Los peces de la amargura", con la que obtuvo el Premio Mario Vargas Llosa NH, el Dulce Chacón y el premio de la Real Academia Española, y "Viaje con Clara..." a pesar de ser muy distintas "son libros gemelos, que nacen de una realidad que he conocido muy cerca. Viví la mitad de mi vida en el País Vasco y la otra mitad en Alemania".

"La primera mitad me dio un libro triste y amargo y la segunda me ha dado este, aunque el escritor sea el mismo", matiza.

"Viaje con Clara..." es una comedia en la que se pone de manifiesto el tema de la creación literaria, el eterno asunto de la compatibilidad, o no, de la creación con los asuntos familiares, y el narcisismo, en diferentes medidas, que lleva dentro todo creador.

"Es verdad -dice- que en muchas ocasiones se ha visto como incompatible la vida familiar con la creativa, pero yo no lo he vivido nunca como obstáculo. Y este narcisismo me parece algo inofensivo".

"Mi mujer y mis hijas para mi son muy importantes -continúa-, y siempre han aceptado la literatura. Me repugna esa frase que dice que hay que odiar a la familia. Cada uno juega sus cartas en la vida y para mi son muy importantes ambas cosas".

Fernando Aramburu traza también aquí una critica sonriente hacia la literatura de viajes, y un elogio hacia los profesores, saturados del mundo de la enseñanza.

Y es que el escritor se ha retirado del mundo de la enseñanza, actividad a la que se dedicaba en paralelo a la de la escritura. "Decidí, a mis 50 años, que había llegado el momento de dedicarme intensamente a la escritura. Pero a mí me ha gustado mucho trabajar con los alumnos, y no hago un corte de mangas como la protagonista cuando se coge un año sabático para viajar y escribir su libro", precisa.

Premio Ramón Gómez de la Serna y Euskadi 2001, Aramburu tampoco piensa, como su personaje, que vivimos un momento "muy gris" para escribir.

"Creo que no somos muy conscientes de lo dura que la vida era antes. La gente vivía en condiciones muy duras y hacía cualquier cosa para comer. Y culturalmente creo que se vive un buen momento, y para ver esto hay que prescindir de una noción regional de la cultura", concluye este autor que publicará su poesía a finales de año.

Carmen Sigüenza