Lunes, 15 de Febrero de 2010

La niña reina del Carnaval de Río desfila entre lágrimas

Reuters ·15/02/2010 - 08:58h

Una llorosa reina de Carnaval de apenas siete años lideró a los percusionistas en el Sambódromo de Rio de Janeiro el domingo, a veces con un aparente estado de aflicción que posiblemente se sume a la polémica sobre si una menor debería jugar un rol con tan fuerte carga sexual.

Julia Lira emergió parpadeando frente a las luces brillantes y los ensordecedores fuegos artificiales del Sambódromo, y pronto comenzó a llorar a medida que los fotógrafos y periodistas formaban un enjambre en torno a ella antes de que su grupo de samba comenzara su desfile.

Usando un vestido púrpura corto, un corpiño con lentejuelas y una diadema plateada, Lira permaneció en silencio ante las preguntas de la prensa y entonces, claramente afligida, debió ser reconfortada por su padre y otros artistas cuando comenzó a llorar.

No quedó claro hasta qué punto Lira, la reina más joven que se recuerde de un grupo de tambores, completó el agotador desfile que dura unos 90 minutos, aunque su padre contó después que la niña cubrió todo el trayecto.

"Lloró porque había un montón de gente encima de ella" dijo el padre de la niña, Marco Lira, que es también presidente de la escuela de samba Viradouro.

La elección de una niña de primaria para un lugar normalmente ocupado por modelos con tacones o estrellas de teleseries ha iniciado un acalorado debate dentro y fuera de Brasil sobre el rol de los niños en una fiesta anual que simboliza el hedonismo.

El debate aún seguía el domingo en momentos en que el Carnaval comenzaba plenamente con los primeros desfiles de las escuelas de samba, observados por miles de seguidores y famosos incluyendo la cantante estadounidense Madonna.

"Me opongo, ella es demasiado joven. Una niña de siete años no debería estar frente al grupo de tambores", dijo Luiz Paulo, de 22 años, con un disfraz de plumas mientras se preparaba para desfilar.

La pequeña Lira obtuvo la semana pasada el permiso para desfilar de parte de un juez, después de que una agencia de protección de menores tratara de impedir que participara por la preocupación de que una niña interpretara un rol sexual.

ÉXTASIS SUDOROSO

Las reinas de tambores, escogidas por su aspecto y habilidades para bailar samba, danzan sin parar frente a cientos de tamborileros, vistiendo nada más que un diminuto biquini, con plumas y tacones altos.

Pero muchos aficionados al Carnaval dicen que los niños han jugado tradicionalmente un rol importante en la fiesta y que la sexualización de las reinas es un fenómeno reciente.

"La reina de tambores no hace necesariamente un rol sexual", dijo Carlos Alberto, un percusionista de Viradouro de 25 años.

"Cada escuela tienen el derecho a innovar y poner al artista de su elección a la cabeza del grupo, sea una mujer con un cuerpo hermoso o una niña inocente y maravillosa", agregó.

Algunos podrían sostener que Lira no fue la estrella más joven en el espectáculo del domingo.

La reina de tambores Adriane Galisteu bailó en nombre de la escuela Unidos da Tijuca con un embarazo de cuatro meses, después de conocer su estado semanas antes del Carnaval y de recibir la autorización médica para desfilar.

que se rumorea tiene una colección de más de 1.000 biquinis- a Reuters mientras exhibía su tonificada figura para las cámaras.

Los desfiles del domingo, tras días de fiestas callejeras subidas de tono, incluyeron un carro alegórico en honor al fallecido Michael Jackson, un caballo de madera gigante, grupos de antiguos egipcios y un tributo a la capital del país, Brasilia.

Una sofocante ola de calor que afecta a Río garantizó que quienes desfilaban no tuvieran una labor fácil y de manera constante se dedicaron a pedir botellas de agua. No obstante, concluyeron el recorrido en un estado de éxtasis que según los veteranos del Sambódromo debe sentirse para creer en él.

"Es realmente loco y una emoción muy fuerte. No puedo explicarlo, simplemente debes hacerlo", dijo Militar Junior de Oliveira, de 41 años, que finalizó el desfile bañado en sudor.