Domingo, 14 de Febrero de 2010

Un recorrido por México, un país "intenso" visto con los ojos de Paco Nadal

EFE ·14/02/2010 - 11:29h

EFE - Paco Nadal, un "viajero profesional" fascinado por el "minimalismo" de los desiertos, acaba de publicar un libro sobre México, "Pedro Páramo ya no vive aquí", en el que recoge "historias sorprendentes" de sus viajes por un país "intenso" que "amas y odias por igual". En la imagen, una escena de su recorrido por el país.

Paco Nadal, un "viajero profesional" fascinado por el "minimalismo" de los desiertos, acaba de publicar un libro sobre México, en el que recoge "historias sorprendentes" de sus viajes por un país "intenso" que "amas y odias por igual".

En "Pedro Páramo ya no vive aquí" (RBA), Paco Nadal (Murcia, 1960), escritor, periodista, fotógrafo y director y guionista de documentales, hace un "compendio" de sus "muchos" viajes a México y que, según dice a Efe, se puede leer "como uno solo", "al estilo de Rayuela", del argentino Julio Cortázar.

Vencedor de la quinta edición del Premio Eurostars Hotels-RBA, fallada en septiembre de 2009, el relato de Nadal sobre México se estructura en seis capítulos que se pueden leer en orden o al azar, y en los cuales hay no sólo literatura de viajes, sino también ensayo, historia, grandes dosis de humor y pinceladas poéticas.

Escrito de forma atemporal, salvo el primer capítulo fechado en enero de 1994 y que corresponde a su primer viaje a México, el libro, de casi 200 paginas, capta las luces y sombras de un país "superlativo", "que es peligroso pero también fantástico".

"Es un país en el que todo, la vida y la muerte, se vive con una intensidad que, aquí, en Europa, no estamos acostumbrados. Es, digamos, la esencia de lo latino, de lo mexicano, de lo caribeño, todo exprimido y puesto en un solo país", resume Nadal.

En definitiva, añade, "impacta", "engancha" y a él, que presume de tener "el mejor trabajo del mundo" porque le "pagan por hacer el turista", reconoce que le "enganchó mucho", le "cautivó".

De esa fascinación nació un libro que la escritora mexicana Ángeles Mastretta, que lo prologa, califica de "mágico" y avisa al lector que si lo abre no podrá soltarlo, "porque es imposible librarse de la voz original y avasalladora de quien lo cuenta".

Y quien lo cuenta es un químico "reconvertido" en periodista y que pasea su mirada "racionalista y empírica" por el Chiapas de la sublevación zapatista; el gran Distrito Federal, la megalópolis de 20 millones de habitantes, con todas sus glorias y sus miserias; los gigantescos cañones de la sierra tarahumara, tallados por el río Urique y sus afluentes; Chihuahua y las desoladas praderas del norte que recorrió Pancho Villa; y la deliciosa Comala, donde Nadal buscó el rastro de Juan Rulfo y Pedro Páramo.

Por todos esos parajes, salvo por Chiapas, donde le acompañaba su mujer -acababan de casarse-, Nadal viaja solo y a golpe de autobús, no en vano México cuenta con una de las mejores redes de transporte público del mundo, según cuenta.

Viajar solo es "una condición sine qua non" para "disfrutar" de un viaje, aunque parezca "ermitaño" o suene a "misantropía", pero es la única forma de ser "una esponja, de empaparse y captar la esencia de los sitios, meterse en los sitios, relacionarse con la gente".

Como en éste, su segundo libro de viajes, Nadal también viajó solo en el primero, "El cuerno del elefante" (RBA), que inauguró en España la colección de literatura de viajes de National Geographic.

Publicado en 2001, Nadal relata en ese libro su viaje catártico en 1991 a Sudán tras romper con su vida anterior de químico.

De sus dos libros es de lo que se siente "más orgulloso" y acumula material para muchos más, pero le falta -dice- el tiempo para sentarse a escribirlos, ya que, de natural inquieto, pasa fuera de casa, viajando por el mundo", "más de la mitad del año".

Nadal, a quien le "aturde" la geografía humana, donde más cómodo se siente es "en los grandes espacios vacíos", por eso le gusta tanto "la mística, la magia del minimalismo de los desiertos", una belleza que "sólo se puede apreciar con el corazón abierto", son lugares -insiste- "para gente sensible".