Martes, 18 de Diciembre de 2007

Una medida que afecta a Luis de Rebote

La Eurocopa corre peligro para Albelda si no juega con el Valencia

MIGUEL ALBA ·18/12/2007 - 22:54h

La duda está en saber si la máxima se convierte en regla. Porque si Luis Aragonés se empecina en mantener aquello de “que conmigo sólo juegan los que están en forma”, la decisión de Koeman tendrá un segundo y claro efecto colateral en Albelda: su ausencia de la Eurocopa. Y no es el mejor momento para que el valencianista deje de tener presencia en su equipo en un tempo dominado en la selección por el juego de toque de los bajitos. Xavi, Iniesta y Cesc han construido un sistema de vértigo y fantasía que encuentra con facilidad la vía del éxito, el gol. Y Albelda representa todo lo contrario. La realidad de la falta táctica y el pase rácano en connivencia con la defensa, el hábitat donde se siente más a gusto.

Pero a Luis le gusta este arquetipo de jugador y ése era su mayor aval para seguir vistiendo la roja. Porque Luis confía en los tipos como Albelda. Capaces de partirse la cara, intentar ningunear el arte que tiene el de enfrente y especialistas en saber manejar ese tipo de faltas en el centro del campo; ésas que tanto echa en falta Luis cuando habla de aquella final de la Copa de Europa perdida con el Atlético. “Le tendría que haber dado un beso al árbitro o haberle hecho una falta”. Porque esa filosofía es la que encarna Albelda. Pero ese ‘retiro espiritual’ al que le ha sometido Koeman parece convertirse en un argumento de peso para dejar de ser el segundo capitán de la selección.

Su ausencia de la Eurocopa, si la máxima no termina por convertirse en regla, dejaría maltrecho un palmarés en elque ha sumado internacionalidades en las grandes competiciones (Eurocopa de Portugal y Mundiales de Alemania y Corea del Sur y Japón) desde que debutó el 5 de septiembre de 2001 en Vaduz (Liechtenstein). Aquel día, la selección ganó 0-2 a Liechtenstein. Desde entonces, y cincuenta partidos después, la presencia de Albelda en la Eurocopa empieza a cuestionarse desde su propio club, desde el entrenador que convive con él a diario. Porque la máxima de Luis, se convierta o no en regla, será su segundo gran debate.