Martes, 18 de Diciembre de 2007

Alierta confirma a Linares como su número dos en Telefónica

Será nombrado hoy consejero delegado, y Manuel Pizarrro y Javier de Paz entran como consejeros

PÚBLICO.ES ·18/12/2007 - 22:20h

Telefónica vuelve a tener consejero delegado. El Consejo de Administración de la operadora designará hoy para el cargo a Julio Linares, que en la actualidad ocupa la dirección general de Coordinación, Desarrollo del Negocio y Sinergias.

La decisión no es sorprendente, puesto que Linares ya venía ejerciendo, de facto, la labor de número dos del presidente del grupo, César Alierta. Sin embargo, puede considerarse un movimiento importante dentro de la compañía, ya que es la ratificación formal de la confianza que Alierta tiene depositada en él.La decisión tiene especial trascendencia, además, si se consideran los precedentes.

Alierta ya nombró consejero delegado al poco de ser nombrado presidente, en julio de 2000, pero la fórmula no funcionó, y Fernando Abril Martorell, que  desempeñó el cargo durante más de tres años, tuvo que marcharse.

Teniendo en cuenta ese fracaso, que generó un gran debate sobre el modelo de gestión de la operadora, Alierta debe estar muy seguro de Linares para nombrarle consejero delegado.
Julio Linares es un veterano de la casa que ha desempeñado numerosos cargos dentro del grupo. Su gran salto profesional se produjo en el año 2000 cuando fue nombrado presidente ejecutivo de Telefónica España. En diciembre de 2005 accedió a su cargo actual como director general de Coordinación.

además, el Consejo de Administración decidirá también la incorporación de dos consejeros relevantes: Manuel Pizarro, ex presidente de Endesa, y Javier de Paz, presidente de la empresa pública Mercasa.

Multa en Venezuela

Por otra parte, la Oficina Tributaria de Venezuela anunció ayer una multa de 3,4 millones de euros por presuntas irregularidades en el pago de impuestos (IRPF e IVA) de Movistar.

La decisión se produce después de que el presidente venezolano, Hugo Chávez, anunciara, en medio de la polémica con el rey Juan Carlos, su intención de “meter el dedo en el ojo” de las empresas españolas.