Martes, 18 de Diciembre de 2007

El hijo de Ingrid Betancourt dice que ahora le toca al gobierno colombiano responder

EFE ·18/12/2007 - 20:26h

EFE - El presidente de Colombia, Álvaro Uribe, insistió en su oferta de que los secuestradores que liberen a los rehenes recibirán beneficios jurídicos y recompensas.

El hijo de la ex candidata presidencial colombiana Ingrid Betancourt, Lorenzo Delloye Betancourt, dijo hoy que tras el anuncio de la guerrilla de las FARC de que liberará a tres de los secuestrados que tiene en su poder, le toca ahora al Gobierno de ese país "responder favorablemente".

"Parece que ahora el Gobierno colombiano tiene que responder favorablemente", dijo Delloye en entrevista telefónica con el canal estatal Venezolana de Televisión.

Las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) anunciaron que liberarán próximamente a Clara Rojas, compañera de fórmula de Betancourt en las elecciones de 2002 y al niño que procreó en cautividad, lo mismo que a la ex legisladora Consuelo González de Perdomo, informó desde Bogotá la agencia cubana Prensa Latina, que citó como fuente un comunicado de los rebeldes.

Según el hijo de Ingrid Betancourt, "la comunidad internacional tiene que hacer todo lo posible para hacer presión sobre Colombia" para que continúe el proceso hacia el intercambio humanitario de 45 secuestrados por guerrilleros de las FARC presos.

Delloye consideró que Venezuela puede seguir jugando un importante papel en ese canje y destacó la contribución del presidente venezolano, Hugo Chávez, al avance del proceso de paz en Colombia.

"Fue gracias a Chávez que tuvimos una prueba de vida sobre Ingrid y (logramos) que el problema fuese conocido por la comunidad internacional. Le pido a Chávez que continúe", expresó Delloye.

Chávez ofició como mediador para un acuerdo humanitario desde agosto hasta el pasado 21 de noviembre, día en que el presidente de Colombia, Álvaro Uribe, decidió dar por terminada las gestiones de su homólogo venezolano y de la senadora Piedad Córdoba, quien previamente había sido autorizada como facilitadora en esa misión.

La decisión del presidente colombiano fue rechazada por Chávez, quien se declaró traicionado por Uribe y el incidente llevó a una crisis diplomática entre los dos países.