Viernes, 12 de Febrero de 2010

Puerto Príncipe busca su futuro un mes después del apocalipsis

La sociedad haitiana se organiza por su cuenta tras el abandono gubernamental

DANIEL LOZANO ·12/02/2010 - 00:30h

Una mujer observa la destrucción provocada por el seísmo en Puerto Príncipe un mes después. Ulises Rodríguez / EFE

Si a los terremotos les bautizaran como a los huracanes, al que aniquiló Puerto Príncipe el 12 de enero le llamarían Apocalipsis. Aquel día, el ensayo del fin del mundo duró sólo 38 segundos. Pero las consecuencias de la mayor catástrofe natural de los últimos siglos se arrastrarán, al menos, durante 25 años. Quien sabe si no para siempre.

16.53h. Las primeras ondulaciones sísmicas se prolongan 20 segundos. La tierra se zarandea y da paso al ratatá, como si fuera una taladradora gigante decidida a destrozar un país entero. Al acabar, Puerto Príncipe roza la devastación. El centro, Carrefour, Delmas, Petionville, Cité Soleil y Canape Verd se convierten en la nueva zona cero, arrasada por una potencia que suma varias bombas atómicas.

Las pérdidas económicas rozan los cinco billones de dólares

230.000 víctimas mortales

En sólo 38 segundos se vienen abajo el Palacio Presidencial, la catedral, el Parlamento, cinco ministerios, el cuartel general de la ONU, la mitad de los colegios y los hospitales, las tres universidades principales, 250.000 viviendas, decenas de supermercados

"Nunca estuvimos enfrentados ante un desastre de esta magnitud en los anales de la historia". La cita, de Elisabeth Byrs, de la Oficina de Coordinación de la ONU, pretende explicar con palabras unas cifras que dan miedo y unas imágenes que ya figuran en la galería de los horrores humanos. El último balance del Gobierno se eleva a 230.000 muertos, pero todo el mundo sabe que seguirá creciendo. Como poco, hasta el cuarto de millón.

Los desplazados necesitan tiendas antes de que lleguen las lluvias

Las redes sociales se han organizado en los campos, en lo que es una pujante demostración de la sociedad haitiana, frente a la debilidad de un Gobierno resquebrajado al que le cuesta resucitar. Por eso en los campos se reclama ayuda con carteles en inglés y español. "Sabemos que los nuestros no nos ayudarán", confirma Arthus Silvestre, líder del Campo 10.

Se desplomó la capital y también la economía. Las pérdidas rozan los cinco billones de dólares, entre el 60% y 70% de los capitalinos están desempleados. Todo apunta a que EEUU va a liderar el proceso de reconstrucción si la ONU no sale de su mar de confusión.

Haití, república que se construyó sobre la libertad, ha sobrevivido al mayor ataque de la naturaleza. Ahora toca la reconstrucción, en tres plazos, apoyada por el diluvio de ayudas de un planeta conmovido. Primero: tiendas de campaña para todos los desplazados antes del 1 de mayo, para soportar las lluvias que ayer entraron en la capital. Segundo: viviendas baratas y fáciles de construir que sustituyan a las carpas. Tercero: una nueva ciudad.

Un horizonte lleno de dolor, esfuerzo y de fantasmas para un Haití que busca su futuro. Pero un horizonte que su pueblo rebelde quiere teñir de esperanza. Toca reeditar el emblema de su libertad: "Vivir libre o morir".