Martes, 18 de Diciembre de 2007

Condenado un anciano de 72 años a 27 de cárcel por matar a una vecina

DANIEL AYLLÓN ·18/12/2007 - 21:47h

Evaristo Díaz, a sus 70 años, se abalanzó sobre su compañera sentimental y le golpeó con una botella de cava en la cabeza. Era la madrugada del 15 de octubre de 2005 y ella, en silla de ruedas, apenas pudo defenderse con las manos, en las que sufrió varias fracturas. La vecina de la vivienda contigua, Margarita, entró alertada por los gritos en la casa para llamarle la atención. Pero, sin dejarle tiempo para rectificar, Evaristo se encaró con ella y la mató a golpes con un palo.

Ayer, la Audiencia de Palma condenó al anciano, que ahora tiene 72 años, a 27 años de prisión. El acusado se confesó culpable del asesinato de su vecina en el domicilio de Sa Pobla (Mallorca) y de los intentos de homicidio de su compañera sentimental y del padre de Margarita, que acudió más tarde a auxiliar a su hija al escuchar los gritos de socorro.

Al progenitor, el acusado le golpeó en la cabeza con el mismo instrumento de madera, ocasionándole una grave lesión. El hombre falleció por enfermedad meses después.

Preso durante dos años

Evaristo, que se encuentra preso desde que ocurrieron los hechos hace más de dos años, aceptó la pena de 12 de prisión por el delito de asesinato, otros diez por uno de los delitos de homicidio frustrado y cinco más por el segundo.

Además de las penas, el hombre tendrá que hacer frente a una indemnización económica de 85.000 euros. Esta cantidad irá destinada a las víctimas y a sus familiares. Estos últimos serán los beneficiarios de la mayoría de la suma debido al fallecimiento de los dos vecinos.

Antes del comienzo del juicio, la fiscal negoció con la abogada defensora y llegó a un acuerdo para acatar la sentencia de la pena. Esto redujo la solicitud inicial que presentó la Fiscalía –que sumaba 32 años de prisión– hasta los 27 en los que finalmente se quedó fijada.

Ya en la sala, el acusado se limitó a reconocer su autoría en los delitos que se le imputaban en un juicio que quedó visto para sentencia en pocos minutos.