Jueves, 11 de Febrero de 2010

La anemia materna eleva el riesgo de esquizofrenia en los hijos

Reuters ·11/02/2010 - 19:23h

Por Lynne Peeples

Durante años, los médicos recomendaron el uso de hierro para que el embarazo sea saludable, pero un nuevo estudio suma peso a un consejo antiguo: elevando el consumo de hierro, una embarazada reduciría el riesgo de que su hijo sufra esquizofrenia.

Los hijos de mujeres anémicas en el embarazo, sobre todo por deficiencia del mineral, tuvieron un aumento significativo del riesgo de desarrollar el trastorno mental, explicó el autor principal del estudio, el doctor Holger Srensen, del Hospital Universitario de Copenhague, en Dinamarca.

El hierro es necesario para la producir hemoglobina, una proteína que distribuye el oxígeno al cuerpo. Dado que una embarazada posee un grupo extra de órganos y tejidos, y casi un 50 por ciento más de sangre, necesita una cantidad adicional para tener suficiente oxígeno circulando.

"Pensamos que la deficiencia materna de hierro alteraría vías fundamentales de distribución del oxígeno y de nutrientes al feto", dijo Srensen.

Estudios previos habían sugerido que la insatisfacción de la demanda de hierro del cerebro en desarrollo elevaría la susceptibilidad fetal a un trastorno como la esquizofrenia.

Para investigarlo, el equipo de Srensen examinó la evolución psiquiátrica de un gran grupo de niños nacidos en Dinamarca entre 1978 y 1998, la muestra más grande que se haya analizado para este tema.

Se controló a cada niño desde los 10 años hasta la aparición de esquizofrenia, la muerte o el final del estudio el 31 de diciembre del 2008.

Entre 1.115.752 de recién nacidos, 17.940 (1,6 por ciento) había estado expuesto a la anemia materna en el útero. De ellos, 3.422 (incluidos 41 del grupo expuesto) desarrolló esquizofrenia, según precisó el equipo en la revista Schizophrenia Bulletin.

Tras considerar las diferencias entre ambos grupos y otros factores clave, como la edad de los padres y los antecedentes familiares de enfermedad metal, la exposición a la anemia materna estuvo asociada con un 60 por ciento más de riesgo de esquizofrenia en los hijos durante los 20 años del estudio.

Se podría haber prevenido el 0,58 por ciento de los casos de esquizofrenia (20 diagnósticos) si no hubiese habido casos de anemia en las embarazadas.

Esos datos, para el equipo, estarían subestimando el impacto real de la anemia. Es posible que a algunas embarazadas se les haya diagnosticado y tratado la anemia fuera del hospital y, por lo tanto, fuera del registro danés de datos utilizado en el estudio.

Ese subregistro también pudo haber existido con los diagnósticos de esquizofrenia. Aun a los participantes más grandes se los controló sólo hasta los 30 años.

La tasa de esquizofrenia hace un pico a los 22 o 23 años, dijo Srensen, de modo que el estudio "habría perdido a un 50 por ciento de los casos de aparición tardía de la enfermedad".

El equipo no tuvo acceso a los niveles exactos de hemoglobina materna, lo que no permitió evaluar la gravedad relativa de la anemia.

A pesar de de su relación no definitiva con la esquizofrenia, la prevención y el tratamiento de la anemia materna sigue siendo clave. "Controlar la anemia por deficiencia de hierro (o por otras causas) y corregirla es bastante sencillo en la práctica médica", dijo Srensen.

FUENTE: Schizophrenia Bulletin, 21 de enero del 2010.