Jueves, 11 de Febrero de 2010

El noreste de EEUU busca la normalidad pero afronta la llegada de una tercera tormenta

EFE ·11/02/2010 - 05:43h

EFE - Un hombre camina este miércoles en la calle 57 de Nueva York (EEUU). Cientos de vuelos cancelados y el cierre de escuelas, tribunales y la sede de Naciones Unidas es el resultado preliminar de la tormenta de nieve que desde primeras horas afecta a la ciudad y a parte de la costa este de Estados Unidos.

La costa este de EEUU intenta volver hoy a la normalidad tras un intenso temporal que ha paralizado por cuarto día consecutivo al área capitalina, mientras se prepara para una posible tercera tormenta.

La segunda tormenta de nieve en menos de una semana ha causado la cancelación de clases y miles de vuelos, y la suspensión o recortes en el transporte público en el área de Washington, mientras miles de residentes continúan hoy sin servicio de luz eléctrica.

Peor aún, las autoridades meterológicas advierten de la llegada de una tercera tormenta invernal en el noreste de EEUU la próxima semana, posiblemente a partir del lunes.

Según informes meterológicos, el Distrito de Columbia, donde se encuentra la capital de EE.UU., batió esta semana su récord de nieve registrado en 1898 gracias en parte a las dos tormentas que han azotado la zona desde el pasado fin de semana.

En lo que va de este invierno, las autoridades han registrado en Washington un total de 139,4 centímetros de nieve. En comparación, el récord del invierno entre 1898 y 1899 fue de 138,2 centímetros, según datos oficiales.

La situación empeoró tanto que ni los camiones quitanieves se aventuraron a circular en algunas de las calles ya afectadas por la primera tormenta que comenzó el viernes, denominada "Snowmaggedon".

Ante esta situación, el Gobierno federal permanecerá cerrado hoy por cuarto día consecutivo, aunque muchos trabajadores tienen la opción de solicitar licencia con pago o trabajar desde casa.

Según la Oficina de Gestión de Personal (OPM, en inglés), la tormenta ha causado una pérdida diaria de unos 100 millones de dólares por concepto de productividad.

La tormenta también ha causado pérdidas millonarias a los negocios y gobiernos locales y estatales. Al parecer, los únicos que han hecho su "agosto" han sido los negocios que sí han logrado abrir sus puertas, como los supermercados, licoreras y almacenes de bricolaje.

La mayoría de los colegios del área permanecerán cerrados, mientras que las autoridades de transporte han anunciado la cancelación o recorte de servicios de trenes interurbanos y autobuses.

El alcalde de Washington, Adrian Fenty, afronta presiones políticas para que, ante la escasez de recursos, contacte al presidente de EE.UU., Barack Obama, para que éste declare un estado de emergencia en la zona.

La declaración del estado de emergencia liberaría fondos federales para las autoridades locales.

Por ahora, miembros de la Guardia Nacional están ayudando a los equipos de emergencia en toda el área.

En Pensilvania, el gobernador Ed Rendell ordenó el miércoles el cierre de varios tramos en algunas de las carreteras principales del estado, y pidió a los residentes que permanecieran en sus hogares para impedir accidentes de tráfico.

Lo que comenzó como una agradable diversión el pasado fin de semana, con niños y adultos jugando a armar muñecos de nieve, por ejemplo, ahora se ha convertido en una pesadilla ante la sensación de estar prácticamente bajo arresto domiciliario.